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Adrián Ballester Espinosa

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Adrián Ballester Espinosa

Los directivos públicos profesionales

La modernización de la administración pública es un hecho que no debe afectar solamente a los ámbitos de la transformación digital sino a un cambio en las formas de trabajo internas y de relaciones externas con la ciudadanía. Es un cambio cultural de las organizaciones, en este caso públicas, para trabajar en aras de aumentar la calidad en la prestación de los servicios públicos. 

La ciudadanía espera de su administración una manera de atender las necesidades de una forma ágil y cercana. Además, la administración también debe estar velando por cumplir sus funciones para hacerlo de la mejor forma posible.

La planificación estratégica es uno de los males que afectan a la administración. El ruido político hace muchas veces que no se puedan planificar las políticas públicas en el tiempo, de una forma sosegada y consensuada, con las inversiones correspondientes y con los hitos que deben marcar cada una de las fases.

La polarización política, los fenómenos como el populismo, la desinformación y la agitación social, han convertido a la política en un eterno debate permanente en el que más allá de las discusiones propias y necesarias, se espera mucho más en seguir avanzando como sociedad y como territorio.

El concepto tradicional de “la campaña permanente” en términos de comunicación política se ha extrapolado también una verdadera campaña permanente política, en tanto en cuanto, los calendarios de los comicios electorales que celebran a nivel nacional afectan mucho sobre las agendas de gobiernos y oposición a la hora de desplegar sus estrategias. Ahora, elecciones en Castilla y León, con el ojo puesto en las autonómicas andaluzas y pensando en las siguientes. Elecciones tras elecciones. Ello produce en muchas ocasiones una paralización a la hora de abordar una agenda de impulso de políticas públicas por la excesiva burocratización y también, del excesivo mirar de reojo a lo que pasa a mi alrededor.

En este sentido, ya desde el año 2007 se introdujo en el ordenamiento jurídico una fórmula como es la de los directivos públicos profesionales. Un estamento entre el ámbito de los empleados públicos y la dirección política con el objetivo de planificar y ejecutar las estrategias políticas de los mandatos que realice el gobierno de una administración pública.

Una fórmula que posteriormente se trasladó en la legislación valenciana del año 2010 y también con la última reforma y que, tantos años después, se está desplegando en el ámbito autonómico y también, en algunas ciudades de la Comunitat Valenciana, sobre todo, las que tienen el rango de gran ciudad.

Son muchos los autores que han reflexionado e investigado sobre las figuras de estos profesionales, que pueden ser escogidos entre personas de reconocido prestigio profesional en el ámbito privado o también, entre funcionarios de carrera con perfiles muy determinados, con objeto, de mediante contratos programa, impulsar unos determinados objetivos o políticas públicas.

Es una figura necesaria en determinados aspectos y también, la Comisión Europea está pidiendo a España una planificación estratégica para tener claro, qué somos, quienes somos, a qué aspiramos y cuáles son nuestros objetivos. Se quiere que se diseñen agendas de gobierno con el conjunto de los stakeholders: es decir, los grupos de personas con las que las administraciones o sus entes se relacionan habitualmente: asociaciones, empresas, colectivos, ciudadanía, ... Es decir, la Comisión Europea diseña programas de inversión en donde hagamos un análisis crítico de lo que somos, de cómo estamos situados en Europa con respecto al resto de países, y de a qué aspiramos.

Estos planes estratégicos y de gobierno pueden ayudar a tener hojas de ruta marcadas que muchas veces eviten una despolitización y debates de besugos, donde, más allá de las necesarias ideas políticas, podamos buscar entre todos, puntos de encuentro. Espacios de debate donde todas las personas nos veamos identificadas con un objetivo para poder avanzar como sociedad. Es decir, que tras un cambio de gobierno, otros gobiernos de diferente ideología pueden impulsar algunos programas políticos que hayan contado con un importante consenso.

Con todo ello, las figuras de los directivos públicos profesionales pueden hacer que las administraciones se nutran de perfiles profesionales con amplia experiencia en determinados campos. De manera que la administración se nutra de una nueva savia nueva que permita poder progresar de una forma rápida, con nuevas formas de actuar, de hacer las cosas. Nuevos puntos de vista que permitan poder hacer una ansiada colaboración público-privada, que tanto Administración como organizaciones privadas, más allá de algunos pensamientos políticos arcaicos de regímenes totalitarios, podamos dar lo mejor de nosotros mismos para tener un territorio atractivo y competitivo.

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