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Opinión | Tribuna

La gran laguna del Elche

Aficionados del Elche en la gradas del Martínez Valero

Aficionados del Elche en la gradas del Martínez Valero / Elche, Estadio Martínez Valero, Partido de Liga 1ª división, Elche Rayo Vallecano

No creo que vaya muy desencaminado cuando le digo a mis hijos que estamos viviendo el mejor Elche de los últimos cincuenta años. Los datos no fallan, si nada extraño ocurre, el año que viene el Elche enlazará tres temporadas en la élite de forma consecutiva, algo que no ocurría desde mediados de los 70. En esas cinco décadas el club anduvo cuatro años en Primera División, dos en los ochenta con sendos ridículos y descensos de manual en marzo, y las dos temporadas de Fran Escribá con triste y aciago final.

Hay que frotarse los ojos y valorar lo que estamos viviendo, un club saneado pensando en construir la ciudad deportiva y acometer la reforma del estadio, un proyecto institucional asentado en unos buenos cimientos con un dirigente que entiende de gestión deportiva y un proyecto deportivo a medio plazo que consolide al Elche entre los grandes clubes de España y por qué no, dar el salto a Europa. Todo este pastel de felicidad en todos los aspectos adolece de una guinda definitiva que lo convierta en el postre perfecto y me estoy refiriendo al plano social.

Christian Bragarnik está construyendo una empresa de éxito a nivel deportivo e institucional pero incomprensiblemente debe ser el único argentino que no acaba de apostar por la afición y por la base social que tanto y tan bien lo trabajara en su día Pablo Martínez durante su brillante etapa en el club franjiverde. El Elche tiene una magnífica oportunidad para que los niños de la provincia sean del Elche por encima del Madrid o Barcelona, pero eso hay que trabajarlo. Hay que crear la estructura social que lleve a los jugadores a los colegios, se regalen entradas a los niños para venir al Martínez Valero y los acompañen los padres que abonan su entrada, de esta forma se obtiene un triple beneficio (crear pasión y adhesión a unos colores, grada más llena y mejores ingresos en taquilla). Por otra parte hay que seguir apostando y mimando a la cantera, renovar esa red de clubes convenidos de todas las localidades cercanas, tener detalles con ellos, que cada partido salten chavales al césped con sus ídolos, invitarlos a los entrenamientos, ofrecer charlas de valores deportivos llevando jugadores y un largo etcétera de acciones que consolidarían la base de una cantera de aficionados franjiverdes por toda la provincia.

Si el Barça es més que un club, el Elche debe ser més que una referencia deportiva e institucional del Sureste de España, pero necesita recuperar esa parte externa tan importante. De la misma manera, es primordial recuperar los convenios con los veteranos del club, con la Federación de Peñas, apostar por trabajar en común proyectos sociales, deportivos y de animación y consolidar un trabajo de calle que en la actualidad no existe. Los veteranos, grandes embajadores del club, deben estar más arropados institucionalmente y colaborar con ellos, las peñas deben sentirse más queridas y protagonistas en el escenario que les toca dentro y fuera de la grada y la masa social de aficionados debe gozar de detalles, servicios y atenciones que produzcan en ellos el orgullo de pertenecer a la gran familia blanquiverde.

Estamos muy contentos e ilusionados con lo que estamos viviendo pero puestos a ser ambiciosos, yo pido a la propiedad del club que apueste y recupere la parte social que tanta falta le está haciendo a este nuevo Elche Club de Fútbol.

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