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Marc Llorente

Valioso peso actoral en ‘Oceanía’

Oceanía Oceanía

Oceanía

TEATRO PRINCIPAL DE ALICANTE

*** ½

De Gerardo Vera y José L. Collado

Intérprete: Carlos Hipólito

El gran Carlos Hipólito actuó aquí, junto a su esposa Mapi Sagaseta, en «Rita» a finales de enero, y el viernes en «Oceanía», un trabajo unipersonal en el que pone en marcha una sólida labor con su tono de sinceridad, carisma y sencillez. La grata presencia, la facilidad y el oficio del actor garantizan el éxito de lo que hace, como vuelve a ocurrir con el texto de José Luis Collado y Gerardo Vera, quien obtuvo el Premio Nacional de Teatro en 1988 y falleció a causa de la pandemia.

Un homenaje al que fue escenógrafo, diseñador de vestuario, intérprete y director de cine y de escena. La íntima atmósfera del relato va sobre la existencia de este último, que nació en 1947, en la sierra de Madrid. Ahí empezó a amar el cine. Hay referencias cinematográficas, pero las proyecciones y el espacio sonoro no ofrecen todo el juego que cabe esperar.

El reflejo social y político no se expone un poco más ampliamente, y predominan las anécdotas cotidianas en relación con su familia, que tuvo buena posición económica. El primer amor, el desamor, su postura ideológica o la difícil relación con un padre de corte falangista. Y la pasión por el teatro en un monólogo que recorre la trayectoria vital de Gerardo Vera.

El espectáculo conduce por un camino de recuerdos, y el protagonista controla todos los matices de la interpretación. Comedia, drama, nostalgia y cierta emotividad con la firme dirección de José Luis Arellano, de la compañía LaJoven, a la que vimos en el Arniches.

Narra y realiza descripciones que no siempre sostienen el preciso interés o que en algunos casos están de más. Efectúa voces de personajes, lo que beneficia hasta cierto punto el sentido de la situación teatral. Carlos Hipólito es el valioso peso de una historia con un personaje, Vera, como creador de sueños que a veces los estropea la realidad. Un arquitecto de realidades inventadas y una forma de reinventar la vida.

El actor merece un teatro lleno que no hubo. Los aplausos de pie, eso sí, fueron muy extensos en el Principal de Alicante.

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