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Juan Carlos Padilla Estrada

LAS CRONICAS DE DON FLORENTINO

Juan Carlos Padilla Estrada

A vueltas con las escuchas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, Alejandro Martínez Vélez - Europa Press

- Pues sí, señor mío. El CNI le espió a usted y a sus amigos durante muchos meses, con el conocimiento del Gobierno de España, su aprobación y el preceptivo permiso judicial, concedido por jueces del Tribunal Supremo.

- Això és un atropellament. Vivimos en una República bananera, en este país que ustedes llaman España no hay democracia ni nada que se le parezca.

-En este país, al que más de cuarenta millones de personas llaman España, y la mayor parte de ellas lo hacen con la frente bien alta, hace más de 40 años nos dimos un sistema de gobierno liberal, avanzado, democrático y descentralizado. Y muchos, muchísimos, nos sentimos orgullosos de ello.

- Això és el que em faltava per sentir.

-Pues sienta, sienta usted, señor Aragonés. En España tenemos un sistema político con la mayor descentralización de Europa, de hecho, su Generalidad es un buen ejemplo. ¿O conoce usted alguna otra región de Europa con más atribuciones concedidas por su gobierno central que su comunidad?

- No sap vostè què diu.

- Lo sé perfectamente, señor Aragonés. Como sé que ustedes han jugado con la debilidad del gobierno central y con la esperanza de que los españoles lleguen a cansarse del problema catalán y prefieran que ustedes se marchen antes de seguir con esta eterna matraca que no conduce a lugar alguno. ¿Saben a quién se parecen ustedes con esa táctica?

- No, pero usted me lo va a decir, segur.

- Se parecen a la estrategia de ETA: “Agotemos a los españoles, llegará un momento que preferirán que estemos lejos de ellos”. Pero no hace falta que le recuerde cómo terminó ETA.

- No hace falta. Ho recordem tots. Como recordamos bien cuáles son los privilegios de los vascos.

-Cierto. Y eso es una disfunción de nuestro sistema, un debe que se subsanará con el tiempo, créame.

-A nosaltres ens importen tres collons el seu sistema i el seu govern.

-Lo sabemos, lo sabemos demasiado bien. A ustedes solo les importa su independencia, como si eso fuera la tierra prometida. Y no se quieren dar cuenta de que es la ruina para todo su pueblo, como ya le han demostrado miles de empresas que se marcharon aterrorizadas de sus planteamientos.

- A enemic que foge, pont de plata.

-Pero es que no son sus enemigos, señor Aragonés. Son sus empresarios, los que crean puestos de trabajo y riqueza. Y los expulsan ustedes de su propia tierra.

-Bé… aquí hem vingut a aclarir el tema de l'espionatge.

-El espionaje… sí… un nuevo casus belli por el que pretenden hacer ustedes temblar los cimientos del Estado. Pues sí, señor mío. El gobierno de España les espió y lo volverá a hacer tantas veces como haga falta.

-I vostè té la barra de reconèixer-ho.

-Lo reconozco sí. Porque ustedes son unos delincuentes, unos sujetos que promulgan leyes ilegales, que conspiran para desunir el Estado, que huyen de la acción de la justicia, que difunden mentiras sobre España y que se confabulan para destruirla. ¿Hay alguna mayor justificación para poner en marcha cualquier recurso del Estado que protegerse a sí mismo? ¿Hay algún juez que se pueda negar a autorizar escuchas telefónicas para luchar contra gentes como ustedes? Le recuerdo que el Tribunal Supremo condenó a un buen número de ustedes como actores de un delito de sedición.

- Però van ser indultats.

- El indulto, señor mío, es una medida de gracia que no presupone inocencia. Y lo fueron por motivos que se pueden comprender fácilmente, alejados de la justicia y la razón.

- ¿Sap que li dic, senyor President?

- Lo imagino, señor mío. Y, francamente, me importa un higo su opinión y sus amenazas.

- A partir de este moment Cataluña es enemiga del seu gobern.

- Ese es otro de sus excesos, señor mío: Asimilar Cataluña a ese reducido número de políticos que no ven más que independencia como meta. Y no es así, señor mío, no es así. Y sepa usted que, si se pone frente al resto de España, usted y los suyos no van a ganar.

-Això… això… això és un… atropellament, maneres dictatorials…

El Presidente del Gobierno de España dio media vuelta y salió de la sala de fastos del palacio de la Generalitat. Afuera le esperaba un piquete de sujetos envueltos en banderas ajenas, a los que miró con seriedad. Caminó hacia su coche y entonces le alcanzó su ministro de Presidencia:

-¿Cómo ha ido, señor Presidente?

El hombre de gesto impasible le miró sin expresar sentimiento alguno:

-Lo esperado, ni más ni menos.

El ministro de presidencia sonrió. Su jefe había hecho lo que se esperaba de él. Y Alberto Núñez Feijó se introdujo en el coche sin escuchar ni uno solo de los gritos que profería el piquete envuelto en banderas ilegales.

PD: Aseguro que he intentado escribir este imaginario con otro protagonista, el actual Presidente del Gobierno. Pero me ha sido imposible, realmente imposible.

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