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Joaquín Pérez

Joaquín Pérez

Presidente de CEV Alicante

No hablamos de agua

Conducción del trasvase Tajo-Segura en la comarca de la Vega Baja. TONY SEVILLA

Si hay un asunto de interés público en el que la emoción siempre sale a flote, ese es el agua. En todas y cada una de las regiones de este país por donde nace, pasa o hace falta, cuando abordamos este tema la tan apelada solidaridad territorial se evapora, y las banderas se multiplican. 

La provincia de Alicante no es una excepción. Si bien es natural que esto sea así por lo mucho que nos jugamos, creo que es momento de parar y reflexionar. Sobre todo, porque no estamos teniendo éxito en nuestra defensa del Trasvase Tajo-Segura.

Dejando a un lado la batalla legal que tanto la Generalitat Valenciana como la Diputación de Alicante han anunciado, y que deben seguir hasta el final con todo su empeño, en la estrategia estamos fallando. A sabiendas de la velocidad de la Justicia, más nos valdría priorizar otras acciones además de ésta, ya que una victoria tardía en los tribunales puede llegar cuando el daño ya esté hecho.

Lo digo a la vista de los hechos que día tras día se suceden con respecto al Trasvase. Una secuencia que evidencia que no estamos siendo productivos. Como quien grita en el desierto, repetimos nuestros argumentos en un ejercicio de auto-convencimiento. En lugar de ello, quizás deberíamos reflexionar un minuto sobre cuál es nuestro verdadero objetivo. Quizás, lo que en realidad buscamos, es asegurar a largo plazo miles de puestos de trabajo y el sustento de otras tantas familias. Quizás, lo que debamos sí o sí tener es mayor influencia autonómica y estatal. Como mínimo, la que nos corresponde. Lo demás es ruido. 

Opino que no tenemos claro el camino, y esto lo está usando la parte contraria para evitar el verdadero debate. Una oportunidad que aprovechan contra nosotros cuando apelan a un incremento del caudal ecológico del Tajo, que no es otra cosa que una decisión política vestida de justificación técnica. Dicho sea de paso, una justificación cogida con pinzas y de mucha menor urgencia que mantener empleos, cuando estamos inmersos en una crisis energética y logística, y sin haber superado aún las consecuencias de la pandemia.  

Por supuesto que el Trasvase Tajo-Segura es irrenunciable. Pero no debemos quedarnos ahí. En esta tierra sufriremos el problema, y desde aquí debemos introducir en el debate alternativas a este suministro. Al igual que debemos ser conscientes de que para reducir la incertidumbre en la que siempre vivimos con el agua, debemos incluir en nuestra planificación la resiliencia al cambio climático. 

Algunos pensarán que estos son argumentos del contrario. Pero no es así. Porque si profundizamos en ellos, desmontamos la principal baza por la que pretenden recortar nuestros derechos. Porque cuando nos hablan de alternativas, jamás nos dicen ni quién las pagará ni cuándo, como tampoco vemos ninguna planificación de infraestructuras y ni estudio energético. Porque cuando hablan de cambio de modelo productivo, olvidan que el sector agroalimentario es crítico para un país y, teniendo en cuenta la incertidumbre general que la pandemia y la guerra de Ucrania han traído, esto es una barbaridad. Aprendamos de la mayor economía del mundo, que protege su producción agrícola a sabiendas de ello. Porque no hablamos de agua. No se equivoquen. Hablamos de puestos de trabajo, de bienestar social y de seguridad en la cadena de suministro. 

Debemos acercar el debate a la realidad y asegurar nuestro futuro como territorio, centrándonos en los fines y no en los medios y, sobre todo, basándonos en la planificación y en el rigor técnico. 

Creo que ha llegado la hora de un cambio. Un cambio que tenemos que hacer los alicantinos con el empuje que debe darnos trabajar por nuestras generaciones futuras, y a partir del cual debemos exigir que sea acogido por todos más allá de esta provincia. Si es que todos los ciudadanos de este país tenemos los mismos derechos y si es que los representantes políticos velan por ello.

Pero no miremos a los políticos, ya es tarde. La acción política vendrá después de la acción social. Después de que se produzca una verdadera unión en la provincia en pro del interés general, sin etiquetas. Repito: planificación, rigor y constancia. Veamos si somos capaces, y ojalá este sea el principio de la unidad que la provincia necesita para que dejar atrás la queja e iniciar el cambio.

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