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Adrián Ballester Espinosa

Rebelión en la Granja

Mónica Oltra y Ximo Puig en el Palau de la Generalitat, en una imagen de archivo. Francisco Calabuig

La semana en curso está tomando forma de mascletà. Comenzaba el pasado domingo noche una vez que se iban conociendo los resultados electorales de Andalucía. Un resultado electoral que deja de sí varias claves.

El partido socialista pierde uno de los grandes bastiones electorales que siempre ha tenido. La sociedad cambia y los problemas de corrupción que ha tenido el PSOE en Andalucía le ha generado un problema de credibilidad y confianza muy importante. Veíamos a Zapatero la semana pasada sentirse muy orgulloso por toda la gestión socialista en esta comunidad autónoma. Error estratégico. No se puede ser tan infame. También tenemos el caso de Lastra. Para un socialista que le manden a Adriana Lastra a un mitin, ahora mismo es un lastre. El número de burradas que dicta por minuto es muy alto. La legislatura que ha finalizado en Andalucía ha sido tranquila, sin sobresaltos a pesar de estar en un pacto de gobierno sin mayoría absoluta. Juanma Moreno ha consolidado el proyecto político en Andalucía.

Por otro lado, las elecciones andaluzas, como todas las elecciones autonómicas fuera del periodo ordinario (cuando coinciden con las locales), han tenido también una connotación nacional. Pedro Sánchez cada vez está generando más rechazo social. Sobre todo porque Sánchez después de cuatro años pernoctando en La Moncloa ya es una víctima más del llamado síndrome de La Moncloa. Sus asesores le adularán viendo lo visto que fulmina a quien le hace la más mínima crítica. Pero la realidad de la calle es otra. La crisis ya es brutal. Cualquier político que no se de cuenta de la situación económica que atraviesan familias y pymes es que está metido en su burbuja y ha perdido la noción de la realidad. Esto ya no se arregla con parches de 20 céntimos por litro de gasoil y de bajar el IVA de la electricidad al 5%. Cualquier persona ve lo que le cuesta de más la compra semanal que hace un año, que llenar el depósito de gasoil le cuesta el doble que hace un año o lo que está pagando por la luz o el gas. Aparte tenemos las pymes, autónomos y las subidas de las cotizaciones sociales mientras el Estado continúa con su devoradora recaudación tributaria. Precisamente la gestión económica es el punto fuerte del Partido Popular y quizás Pedro Sánchez no se haya dado cuenta de que tiene los días contados deleitándose en el colchón que pidió hace cuatro años como primera decisión gubernamental (Pedro Sánchez sic).

En el ámbito autonómico, también el patio anda revuelto o más bien, muy revuelto. Silencio en el grupo de Whatsapp de los miembros del Consell. Mónica ha salido del grupo.

La dimisión de Mónica Oltra era lo normal. De la política hay que saber irse y Oltra no ha estado a la altura. Ha arremetido contra todo y todos, cuestionando hasta los poderes judiciales. Si el juzgado de instrucción con la fiscalía y posteriormente el mismísimo Tribunal Superior de Justicia ha apreciado indicios de delito, no se puede cuestionar el trabajo de estos profesionales. Mónica Oltra ha sido víctima de sus propias palabras y de la misma medicina que ha ido recetando a unos cuantos cargos del Partido Popular. También en Compromís eran conscientes de la situación aunque públicamente no dijesen nada o no quisieran entrar en conflicto con la jefa Oltra.

Si Ximo Puig, que ha afirmado varias veces que no le gustan los aquelarres, el pasado sábado montaba Compromís uno y a lo grande. Parecía que habían ganado la Champions League. Pero de la indecencia. Ya dijo Puig que no estaba para fiestas y estaba dispuesto a realizar el cese por la situación insostenible. Pero al final Compromís ha dejado caer a su líder. Si se rompe el Botánic firmado en el Castillo de Santa Bárbara a ver que hubieran hecho las decenas de cargos públicos que tiene Compromís en la Generalitat y demás entes. Tenemos un gobierno que lo único que les une ahora mismo, es cobrar una nómina a final de mes. Ahora mismo hace mucho frío fuera, a pesar de los calores veraniegos y encontrar .

Pero ahora también debe saber Puig también con el problema que a él le afecta. Una vez que una vez caída Oltra, si la causa judicial en la que su propio hermano está envuelto justificando gastos con fondos públicos con la contratación de su propio hijo, ¿qué hara Puig? ¿Y Compromís? Rebelión en la granja.

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