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Antonio Sempere

La sartén de Alicante

Una de las fachadas de La Colmena, edificio de Alicante Google Maps

Me refiero a la calle Bono Guarner. La que linda con la verja que da a las vías del tren y que es entrada para muchos al barrio de San Blas. Por ejemplo, para los vecinos del edificio más poblado de la ciudad, conocido como ‘La Colmena’, donde habitan más de 1.500 vecinos.

Pues bien, la acera que da a la playa de vías, paso obligado para miles de ciudadanos cada día, es estrechísima y le falta un detalle fundamental: no existe ni el menor resquicio de sombra, lo que la convierte en una verdadera sauna durante buena parte del año.

Hasta allí desembocan las calles Juan Ortega, Gaspar Tato y Carlota Pasarón, que se cierran con muros horrorosos. Decir que la el paisaje es feo es quedarse corto. La calle Bono Guarner, que arranca en la avenida de Salamanca, junto a la estación del AVE, presenta un aspecto desolador.

Cuando en la acera de marras se cruzan, lo que ocurre a cada momento, una madre o un padre con un cochecito de bebé, un anciano con un andador, o viajeros con unas maletas, no caben. Porque el aparcamiento ocupa la calzada. Ni que decir tiene que los vecinos están más que hartos de la situación, y han elevado las quejas pertinentes al Ayuntamiento. No tiene sentido mantener un vial tan céntrico como Bono Guarner en un estado tan lamentable.

Las soluciones serían sencillísimas. Bastaría con la ampliación de la acera y unos árboles que diesen un poco de sombra. Sobran coches y falta un mínimo de urbanismo y respeto peatonal. Las décadas que lleva esta calle en estado tan deplorable habla muy mal de una de las puertas de Alicante.

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