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Pérez i Baldó

Yo sí te creo, hermana

Mónica Oltra abandona la sede de Compromís tras anunciar su dimisión. German Caballero

La política acaba por triturar indefectiblemente tarde o temprano a todos sus protagonistas. La saña aplicada en cada caso estará en función de la presteza con que se recurra al botón de eyección cuando las cosas se pongan feas.    Por eso lo de Oltra ha estado a punto de convertirse en un espectáculo al más puro estilo “gore”.

Hubo un tiempo, no hace tanto, en que algunos socialistas al mirarnos al espejo contemplábamos con satisfacción como éste nos devolvía la imagen de Mónica Oltra (Diario Información dixit). Ella, junto con Mollà aportaron imaginación y frescura, pero sobre todo la “pegada” que sacaba las vergüenzas al PP al tiempo que evidenciaba la arteriosclerosis que aquejaba a otros grupos de la posición y muy especialmente al PSPV de Luna. Han bastado siete años para hacer bueno aquello de que “una cosa es predicar y la otra dar trigo”.

Vaya por delante que en modo alguno cuestiono la honestidad de Mónica Oltra, aunque la mano que la ponga Baldoví, por si acaso, pero sí el resto de sus planteamientos de “cabo a rabo”.

La hasta ahora portavoz de Compromís ha sido un látigo eficaz en la denuncia de las corruptelas populares, una adalid en la lucha contra los desahucios de los más desfavorecidos y una feminista militante y comprometida. Cuesta entender por tanto cómo no sólo ignoró la denuncia de la menor, contrariamente al lema feminista que da título a este artículo, sino que además adoptó, como ella reconoce, iniciativas para cuestionar su veracidad minando la credibilidad de la víctima ¿ Es que sólo hay que creer a según qué “hermanas” ?

Alega que la denuncia contra ella ha sido interpuesta por personajes de la peor calaña, algo de lo que al parecer no cabe la menor duda, pero pasa por alto que en eso radica la esencia de la democracia. También los indeseables pueden hacer uso de los mecanismos legales. En en este caso, además,  la denuncia ha purgado su pecado original pasando por los cedazos de las instancias judiciales correspondientes incluida una fiscal, Teresa Gisbert de una impecable trayectoria y marcado carácter progresista. Ya hablará la  la justicia. ¿O es que vamos también a cuestionarla ahora junto con la división de poderes?

Por otra parte Oltra se erige como defensora de los desamparados para justificar sus reticencias a dejar el cargo pero omite que es el desamparo de una menor a cargo de su Conselleria,  a la que se ignora primero y cuestiona después, lo que origina la denuncia.

Y después está eso de “ells no poden guanyar”, sin percatarse de que con su actitud, (saltitos aparte ) ya les ha dado ventaja en el primer tiempo.

Luego vendrán los de siempre con las indignidades de rigor. El melódico Mazón, que no para de repetir el nombre de la menor que ha conseguido aprenderse, “ Mayte” , “Mayte”, y repite como un papagayo , exigiendo al pobre de Puig, al que todo el mundo atiza, que pida perdón. ¿Dónde estaba Mazón cuando Cartagena trincó el dinero para obras sociales de las monjitas, o cuando Blasco, chorizó los fondos destinados a niños enfermos de sida de El Salvador, si mal no recuerdo.?. Ya se lo digo yo. En el PP y picando palmas. Que así es como se medra en política

Mónica Oltra debería haberse “eyectado” antes y con más dignidad para no arrastrar en su caída a su partido y al pobre de Baldoví, en una patética intervención que no estaba a su altura. La inquina que ha destilado en su despedida final hacia los socialistas en general y Ximo Puig en particular poco hacen en favor del Botànic, que tanto dice defender.

Pero como decía al principio , “yo sí te creo hermana”. Estoy convencido de que saldrás absuelta y de que como te han prometido regresarás a la política donde los tuyos te esperarán con los brazos abiertos, pero querida Mónica, como en las golondrinas de Becker, esa que algunos admirábamos , “como a un dios en un altar” , esa , no volverá y será por daño auto infligido, que conste.

Molta sort.

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