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La ceremonia de graduación de los estudiantes de FP del Valle de Elda.

- En la puerta del sol / como el año que fue / otra vez el champagne y las uvas y el alquitrán / de alfombra están –“

Durante la segunda quincena del mes de junio, los centros de educación, como los institutos, celebran su particular, personal y peculiar fin de año. Las salidas extraescolares a parques temáticos, a la playa, las bajadas del río Segura y los almuerzos en el aula para agasajar a los tutores son los preámbulos del acto más importante del final del curso; la graduación. Graduación que tendrán los cursos que acaban etapas; cuarto de la ESO y segundo de Bachillerato. Los patios y pistas deportivas de los centros educativos se engalanan para despedir a unos y agasajar a otros. Se montan escenarios; unos, modestos, otros, más grandes y ostentosos. Se instalan megafonía, luces, se distribuyen sillas estratégicamente para los participantes e invitados. Siempre se deja un pasillo central por donde desfilarán los chicos y chicas protagonistas de la noche, a los que pronto se les otorgará con las ansiadas orlas.

- Marineros, soldados, solteros, casados / amantes, andantes y alguno que otro / cura despistao. / Entre gritos y pitos los españolitos / enormes, bajitos hacemos por una vez, / algo a la vez –“

A la puesta del sol, aun con el calor sofocante que emana del suelo recalentado, con el zumbido de los primeros y molestos mosquitos y con el sudor recorriendo sus frentes y espaldas, los invitados comienzan a tomar posiciones ante el inminente inicio del acto. Encontramos a madres, padres, abuelos, abuelas, tíos, tías y amigos dispuestos a aplaudir a los homenajeados, a los educadores y a los miembros de la AMPAS, que ayudarán y participarán en uno de los momentos más entrañables que vivirán sus todavía alumnos.

Ellas, las pregraduadas, con vestidos imposibles, peinadas para las grandes ocasiones, zapatos de vértigo y complementos elegidos uno a uno se sienten estrellas por una noche. Se sienten especiales y preparadas para desfilar por la mismísima “alfombra roja” de los grandes eventos cinematográficos del mismísimo Hollywood. Ellos, “arreglados pero informales”, también lucen sus mejores vestimentas. Han dejado por un momento el chándal, los pantalones cortos deportivos y las camisetas sin mangas. Coquetamente peinados unos, y recién afeitados otros, todos están preparados para lucirse en las fotos que tendrán que regalar a las abuelas. Eso sí, todos y todas lucen una sonrisa, nerviosa y emocionada, que les invade toda la cara, de oreja a oreja. Nerviosismo que tratan de controlar manoseando sudorosamente a su amigo inseparable, el móvil.

- Y aunque para las uvas hay algunos nuevos / a los que no están echaremos de menos / Y a ver si espabilamos los que estamos vivos / y en el año que viene nos reímos –“

La emotividad del acto va en aumento cuando se despide a los profesores que se jubilan o que tienen que desplazarse a otro destino. El reparto de regalos y los breves discursos cargados de sentimientos van dando forma al final del acto de graduación. Final, que no es sinónimo de que ya acabó todo. Como toda fiesta que se precie, hay que reunirse alrededor de una mesa con menús de lo más variopintos. Los hay desde con olivas, patatas fritas y panchitos, hasta los que se celebrarán en salones de eventos donde se come, se bebe y se baila como si no existiese el mañana.

- Y decimos adiós y pedimos a Dios / que en el año que viene / a ver si en vez de un millón / pueden ser dos –“

Este fin de curso, este fin de año, podría estar hablando del caos generado por los nuevos criterios de evaluación final, por el sinsentido de los criterios de promoción y de titulación para la ESO y Bachillerato. Podría hablar del gran numero de alumnos desengañados y malhumorados por sus bajas calificaciones en el primer curso postcovid. Podría hablar de aquellos padres cabreados y frustrados ante la posibilidad de que su retoño tenga que repetir curso. Podría hablar de los papás y las mamás que, con malos modos, y muchas veces con faltas de educación, tratan de presionar al profesorado, al que culpabilizan de todos los males educativos de sus hijos. Podría hablar del gran número que este año ha habido de revisiones, reclamaciones y presiones de los padres, que no dudan en desacreditar la labor docente del profe y al que no han visto en todo el curso académico y que ahora le exigen la mejora de las notas de sus hijas e hijos. Podría hablar de la soledad de muchos profesionales de la educación en el momento de tener que valorar como nefasto el trabajo realizado por parte de sus alumnos.

Podríamos hablar de muchas cosas, pero no hoy, hoy no toca. Hoy, como si fuese un treinta y uno de diciembre, como si fuese nochevieja, también quiero que sea un final de año colmado de buenos deseos. Quiero que sea un final de curso lleno de alegrías, de buenas intenciones, de felicidad, de prosperidad, de paz y de amor. Deseos que todos transmitimos a todos y todos recibimos de todos.

- En la puerta del sol / como el año que fue / otra vez el champagne y las uvas y el alquitrán / de alfombra están –“

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