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Antonio Sempere

EN POCAS PALABRAS

Antonio Sempere

ADDA sinfónica, Williams y E.T.

Potentísima, sin fisuras, diríase que ADDA Sinfónica nació para ejecutar de un modo brillante a John Williams. De lo que se pueden derribar mitos absurdos, como que la música no entiende de fronteras. He aquí una orquesta genuinamente mediterránea alcanzando la plenitud con el sonido de uno de los genios norteamericanos más reconocidos. Que, ojo, nunca se limitó a realizar variaciones sobre sus mismos temas. Al contrario, en cada uno de ellos aportó nuevas melodías, mostrando páginas maestras tanto en el género épico como en el romántico.

Cada cual tendrá sus favoritas, pero yo me quedo con ‘E.T.’, aunque resulte casi imposible elegir solamente una, como quedó demostrado en el repertorio de los conciertos del Auditorio donde no hubo paja y en cuyo programa todavía quedaron fuera por razón de tiempo una docena de obras maestras, como mínimo.

Pero en el fragmento de ‘E. T.’ elegido, que se inicia con toda la cuerda ejecutando a la vez, y conduce finalmente a la melodía principal, se detectan las claves de la obra de Williams. Por un lado, su grandeza sinfónica, difícil de igualar. Por otro, la poesía de sus pequeñas obras de cámara (como la que interpretó el alicantino Luis Seguí).

‘E. T.’ se estrenó en Alicante hace cuarenta años, en 1982, en un cine Navas que todavía olía a nuevo. En una pantalla que en aquellos momentos era la más grande de la ciudad, que todavía producía destellos de tanto que brillaban las imágenes proyectadas por una todavía con pocas horas de vuelo. Se formaban colas muy largas y lo que ocurría en su interior era pura magia.

El Navas cerró. Pero abrió el ADDA, donde vivimos otro tipo de ritual. También precioso.

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