Opinión | La Newsletter del director
No es país para tasas turísticas

Desahucio por la fuerza de una pareja y sus dos hijas menores en La Florida / Rafa Arjones
¿Realmente hace falta una tasa turística en la Comunidad Valenciana? La respuesta podría ser afirmativa o negativa en función de parámetros ideológicos, pero tiende más a ser absolutamente negativa si se aplican criterios de simple sentido común, especialmente si hablamos de la provincia de Alicante y del momento actual.
Un vistazo a nuestro entorno inmediato nos revela que solo Baleares tiene una tasa que podríamos calificar, en puridad, de “turística”, porque es un destino netamente turístico quien lo aplica.
El otro punto de España con tasa de este tipo, que se corresponde con el patrón de impuesto al visitante de gran urbe y/o de macrodestino “cultural”, es Barcelona. Un destino que puede asociarse a los otros casos de la Unión Europea con tasa: Roma, Florencia, Milán, Venecia, París, Amsterdam, Bruselas, Viena, Lisboa, Berlín, Malta, Praga o Budapest. Una mirada al resto de las tasas turísticas del mundo no difiere de este planteamiento.
Un vistazo a Google les permitirá comprobar que, salvo Baleares, son contadas las zonas de turismo de masas tienen una tasa así. Baleares es una excepción peculiar porque su tasa, con un carácter marcadamente “ecológico”, está bien vista por su principal mercado, el alemán, al que la excusa medioambiental le hace abrir la cartera sin problemas. Pero los alemanes no son los británicos, nuestro principal mercado.
Alguna vez ya he comentado en esta newsletter que hay cierta izquierda en nuestro país que ve la industria turística con recelo. Aquí, Compromís es el caso más claro, como puede serlo Unidas Podemos en el ámbito nacional.
La insistencia de ambas formaciones en establecer esta tasa es uno de los puntos de roce que siempre han padecido los gobiernos de coalición que nos han gobernado en las dos últimas legislaturas en nuestra comunidad. El PSPV siempre se había resistido hasta que hace unos meses tuvo que aceptar una versión descafeinada de la tasa para contentar a sus socios. No tenía sentido entonces, como numantinamente señaló el secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer, y lo tiene aún menos ahora con una inflación galopante.
Ahora que el PSPV se piensa si apoyar o no ese acuerdo en la votación que se producirá en los próximos días en las Cortes y que su decisión puede amenazar incluso con romper el Botànic hay que recordar el sentido común del que hablábamos al principio. No se puede dañar tan gratuita e innecesariamente a quien te saca del bache. Y es el turismo quien puede sacarnos de una crisis que apenas está enseñando los dientes. Este, ahora mismo, no es país para tasas turísticas.
Y una cosa más:
Rafa ArjonesNiñas inocentes (qué dimensión cobra la palabra en estos casos) que son demasiado pequeñas para pasar por este trance traumático y demencial(seguramente en un día también negro para ellos por tener que cumplir con un deber tan poco edificante)Ahí sí hay una vía de creatividad fiscal con un gran trasfondo de justicia.Te dejo nuestros titulares destacados:
- El PSPV se piensa ahora su voto sobre la tasa turística en la Comunidad.
- Alicante es la provincia de España donde más crecen los desahucios.
- Desahucio por la fuerza de una pareja y sus dos hijas menores en La Florida.
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