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Javier Cuervo

Artículos de broma

Javier Cuervo

Polarización F.C.

Jair Bolsonaro. Reuters

El Telediario abrió con dos noticias de polarización: los 125 muertos del estadio Kanjuruhan de la ciudad indonesia de Malang y la jornada electoral en Brasil en torno a Lula y Bolsonaro. Se enfrentaban el Arema y el Persebaya Surabaya, el Partido de los Trabajadores y el Partido Liberal.

Por razones ajenas al deporte, el fútbol ha sido la gran escuela de polarización en todos los países donde reina como espectáculo, al menos desde que la mala educación es la etiqueta social en todo lo popular. Esto no se refiere a los hinchas, guerreros sin guerra, idiotas con causa a su altura, sino al probo ciudadano que dispone de 100 minutos semanales para comportarse como un energúmeno en la grada o en la barra. Esa actitud, públicamente reprobada en los lejanos sesenta del siglo XX, es ahora modelo de lealtad a los colores. Cuanto menos racional y más emocional, mejor aficionado. Aplicado igualmente a los fetichismos de las religiones ¿cómo no iba a pasar a la política con todas las bendiciones para aprovechar el oportunismo de último minuto de la polarización? Papá enseña a ladrar a su hijo en el estadio, a llorar en la procesión, a vocear en la discusión política y a votar con rabia y, si no lo hace, lo hace el padre de otro en un medio de comunicación, porque llamar la atención vende imágenes y no pensar, mercancías.

Para polarizar hace falta nada. En el estadio indonesio no había hinchas del equipo rival. Bastó la policía para la matanza por estampida. Lo que mata la emoción de un gol en contra.

La desigualdad social y el resultado electoral en Brasil hablan a voces de votos emocionales y refrendos de valores abstractos que se pueden manipular, pero no hay manera de arreglarlos con leyes y presupuestos. Se gobierna gracias a la emocionalidad, pero las emociones son ingobernables. No hay presupuestos emocionales del Estado con sus partidas económicas. Por si había dudas entre la polarización política y el fútbol, Jair Bolsonaro pidió a los suyos que fueran a votar con la camiseta de la selección, ese pijama para la modorra.

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