Que Alicante protagonice un programa cultural de alta calidad no es algo que suceda todos los días. Caminos de la música, una serie creada por Marta Moll de Alba, lo hizo posible. Qué duda cabe que el Auditorio de la Diputación de Alicante en muy poco tiempo se ha convertido en uno de los templos musicales más reputados de toda la geografía nacional. Por él pasan las mejores orquestas internacionales y en él se ha creado una formación residente que recibe las mejores críticas de los especialistas.

Al frente de la misma está el director artístico del ADDA, Josep Vicent, quien charló con Marta Moll acerca de las características que destacan en este edificio del arquitecto Javier García Solera. Entre los que destaca la excelente acústica de su sala principal. Vicent resaltó de ella dos elementos singulares. El techo de madera flotante, que se asemeja a la tapa de un cello, y la pared trasera del escenario, que es como una trompeta gigante que dispara el sonido.

Lo mejor para los melómanos es que la programación del ADDA no descansa. Al ciclo sinfónico se superponen otros de cámara, el de guitarra, el Fijazz de verano, las sesiones matinales con las bandas de música de la provincia o las actuaciones de los artistas más conocidos.

Los panelistas del Observatorio Contemporáneo, hasta ahora, han ignorado el Auditorio de la Diputación. Como si su programación no hubiese acogido los restos del naufragio del Festival de Música Contemporánea, que fue referente nacional. Pero los sesgos siempre han existido. Nunca es tarde para corregirlos.

Caminos de la música, serie dirigida por Pilar Pérez Solano, incluyó la actuación del Dúo Cassadó, integrado por el violoncelista Damián Martínez y la propia Marta Moll.