Los medios de comunicación electrónicos, y su sustento la publicidad electrónica, protagonizaron un terremoto, una ruptura brusca de la flacidez en que se movían los medios tradicionales de comunicación, prensa radio o televisión. Los jefes se tuvieron que poner las pilas para invertir en el tratamiento de la información, y de la publicidad en sus respectivos medios, única forma de sobrevivir. El coste ha sido muy alto, especialmente entre los profesionales. Mis compañeros más jóvenes lo han sufrido con despidos y reducciones de jornada. Después del colapso de las punto.com a principios de siglo, las grandes tecnológicas (Big-Tech) se convirtieron en las dueñas del cotarro. Además, durante los dos años de la pandemia obtuvieron beneficios temporales añadidos por el aislamiento. Rompieron la tranquilidad existente no solo en la prensa, radio y televisión, también en el cine, en la música, editoriales. imprentas, en el comercio, y nos cambiaron la manera de trabajar de comunicarnos y de divertirnos. Internet, podcast, algoritmos publicitarios, publicidad digital, plataformas de comunicación, series y envíos a domicilio.

Esto, sin embargo, ya no es lo que era. Algo está cambiando. Este mes las empresas de Silicon Valley han despedido a 20.000 empleados y han recortado y congelado la contratación. En lo que va de año los empleados despedidos, la mayoría de alta formación tecnológica, superan los 100.000. Elton Musk tras la compra de Twitter, ha puesto en la calle a la mitad de la plantilla y ha sometido a los empleados al juramento de servidumbre tecnológico. Netflix intenta sobrevivir tras la inesperada caída de suscriptores, y no sabe cómo. Meta, matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, propiedades de Zuckerberg, han despedido a mas de 11.000 empleados; es el primer recorte en dos lustros de historia. La pandemia económica amenaza con extenderse a la plataforma de pago Stripe; a la empresa de servicios de software Salesforce; a la empresa de transportes privados Lyft. Hay que sumar las dificultades de Amazon,- su propietario lo es tambien del New York Times- que planea despedir unos 10.000 empleados, tras la caída en picado del comercio electrónico. Hay que sumar las dificultades que están sufriendo los gigantes Google y Microsoft la tercera y cuarta empresa del mundo por capitalización, detrás de Apple y la Saudi Aramco. Todas buscan ampliar y extender sus actividades, crear servicios de pago directo, porque necesitan reducir costos y aumentar su rentabilidad. Me imagino a los empresarios tradicionales de los medios- prensa radio y televisión- conteniendo una sonrisa camuflada, mientras se sientan en la puerta … se lo han hecho pasar muy mal. No hay crecimiento. Las Big Tech representaban el 30% del valor total del S&Ppoor's 500, en marzo, las principales empresas de la Bolsa de Nueva York. Para completar el panorama se ha caído el gigante de las criptomonedas FTX que ha suspendido pagos. En las grandes tecnológicas los expedientes de despidos se disparan mientras el empleo crece en Estados Unidos, hasta el punto de que se puede considerar que hay pleno empleo.

Algún jefecillo listo- esos que ahora en anglófilo llaman CEO- ha escrito "nos enfrentamos a una inflación obstinada, shocks energéticos, tasa de interés más alta, presupuestos de inversión reducidos y financiación inicial más escasa". Fiebre, trancazo, dificultades respiratorias, inapetencia,...Describe los síntomas, pero el CEO no sabe si la causa es el COVID, el virus de la gripe, el bacilo de Koch, o la imaginación hipocondríaca del paciente. Pues atienda, la causa de esos síntomas es la guerra entre los propietarios de las energías fósiles y las renovables; llevada al campo de batalla en Ucrania por Putin que es, por lo visto, el mas bruto. La inflación, el alza de los tipos de interés, la subida de hipotecas, las dudas de los inversores, las dificultades en las líneas de suministro, las hambrunas, etc… son efectos. Algunos no acaban de creerse lo del cambio climático, ni quieren energías renovables. La desglobalización- o la parcelación del sistema global- son consecuencias de esa guerra energética. Las Big-Tech ven parcelado su mercado y delimitada su expansión. Los poderes públicos, según el frente en que se posicionen, delimitarán su campo. todos exigiremos el control y la responsabilidad por sus contenidos, su contribución fiscal como el resto de los mortales y empresas que en el mundo son. Pero el enfrentamiento repercute en grandes y pequeñas y en el calentamiento global. Detrás están siempre los seres humanos actuando de manera mas o menos inhumana. Somos los virus de nuestras propias pandemias.