Cuando apenas el que les escribe era un chiquillo y asistía al colegio Oratorio Festivo de Orihuela, había en la capilla una imagen de San José con el Niño Jesús tomado por su brazo izquierdo y una vara asida con el derecho. Me llamaba mucho la atención de aquella imagen dos cosas: la vara florecida en el extremo superior, y la barba que denotaba una avanzada edad para ser el padre de un niño tan pequeño.

     Ahora que me dispongo a escribir algo por el Día del Padre, ¿qué mejor ocasión para reflexionar sobre la figura del glorioso padre adoptivo de Jesús, y el motivo por el que se celebra el 19 de marzo el día de los papás?

      Si nos atenemos a los cuatro evangelios canónicos, muy poco se habla de la vida y obra de San José, tampoco hay nada escrito que dijera él mismo de su propia boca. Los evangelios “apócrifos” —palabra que en griego significa "tapado" o "secreto" y que no son reconocidos oficialmente por la Iglesia Católica— son más explícitos, aunque también contienen sus carencias y no son del todo fiables.

       San José era un "tekton", lo que hoy podríamos denominar coloquialmente “un manitas”. Realizaba reparaciones de todas clases, pero la tradición, por fin, le situó definitivamente en el oficio de carpintero. Así se reconoce en San Mateo 13-55 y Marcos 6-3.

           La causa por lo que a San José lo pintan los artistas con una vara florecida en su extremo superior es la siguiente: Cuenta la leyenda que a San José le floreció la vara como señal para que fuese el elegido entre varios candidatos para desposarse con la Virgen María.

            En cuanto al aspecto de anciano que se observa en sus esculturas y lienzos, se cree que cuando se desposó con la Virgen María ya era viudo y con seis hijos mayores, incluso en los “apócrifos” se mencionan los nombres: Judas, Josetos, Santiago, Simón, Lisia y Lidia. 

          Pero vamos a lo que nos ocupa ahora que es la celebración del Dia del Padre. En España se conmemora desde el año 1948. Fue de la siguiente manera: La profesora madrileña Manuela Vicente Ferrero, conocida por su seudónimo literario de ‘Nely’, atendió el pedido de los padres de sus alumnos, quienes le señalaron que al igual que las madres les gustaría celebrar su día. Desde entonces, se eligió el 19 de marzo como fecha ideal para la celebración por ser el día de San José, que ejerció este como padre amoroso y adoptivo de Jesús. En aquella ocasión se realizó una misa y un festival cultural que incluía poesías, bailes y teatro; además, entrega de obsequios elaborados por sus hijos.

          Desde entonces, se ha tomado por costumbre obsequiar a los padres ese día con algún presente. Ahora que casi no se lleva usar corbata, ni fumar, se ha dejado de regalar la elegante prenda de vestir o la socorrida petaca o pitillera. Las esposas e hijos ya lo tienen más difícil, de todas maneras, siempre nos quedan los clásicos calcetines o la caja de pañuelos, y los más pudientes, incluso, pueden inclinarse por regalar a su padre un nuevo móvil.