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El valor de la asertividad en la sociedad

La asertividad es una cualidad muy valorada

La asertividad es una cualidad muy valorada / Dragana Gordic/Shutterstock

La forma de reaccionar los ciudadanos en una sociedad ante los acontecimientos que les surgen cada día, sobre todo los que no comparten, viene a suponer una prueba evidente sobre cómo es cada persona y cómo actúa frente a quien pueda tener una opinión distinta a lo que aquella piensa. Es, por ello, por lo que la expresión de la asertividad viene a traer de actualidad la necesidad de poner énfasis sobre la forma en que las personas actúan cuando se enfrentan a otras que piensan de forma distinta a ellas y abren un debate sobre una cuestión concreta.

Por ello, la asertividad es una habilidad de algunas personas, - muy pocas, desgraciadamente- de comunicar y defender sus propios derechos e ideas de manera adecuada y respetando las ideas que puedan tener los demás. Así, es una actitud y una aptitud que le permite a una persona comunicar su punto de vista desde el equilibrio en lugar de hacerlo en un tono agresivo como algunos llevan a cabo.

Así, quien es asertivo actúa de una manera clara y respetuosa con los puntos de vista de su oponente en la forma de pensar. Y ello es así, porque considera la existencia de otras formas de pensar y actuando sin ser agresivo. Sin embargo, hoy en día las reacciones de muchas personas cuando se enfrentan a alguien que piensa de otra manera es emplear un tono de agresividad y de querer imponer sus opiniones frente al otro mediante la herramienta instrumental de levantar la voz más que el oponente en la forma de pensar, incluso gesticulando, o utilizando formas ajenas al respeto y educación para intentar mantener su opinión con la transmisión del miedo del contrario y que se rinda ante la expresividad agresiva de quien de esta manera quiere que su forma de ver el caso concreto sea la que venza con la rendición del contrario.

Esta forma de actuar la estamos viendo en la sociedad de forma muy generalizada, la observamos en programas de televisión con suma frecuencia y la vemos en otros contextos de nuestra sociedad que visualizamos todos los días en muchos sectores.

Por ello, el valor de la asertividad hoy en día se erige como una auténtica necesidad de implantar un valor de respeto y educación en la forma de discutir sobre determinados temas. Y ello, para evitar que se otorgue más valor a quien más grita, y a quien con más falta de educación trata de imponer su opinión. Porque da la impresión que la rendición es sinónimo de debilidad, cuando quien al final desiste de seguir discutiendo de forma educada con quien más grita es una forma de debilidad, pero lo que supone es evitar el enfrentamiento y es una forma de expresar más educación y más respeto en una sociedad en la que lo extraño es manifestar valores de respeto y educación.

La asertividad, en cualquier caso, debe ser un valor muy reconocido hoy en día tanto en el sector de la empresa como en la Administración Pública, porque quien tiene la característica y el valor de la asertividad es un auténtico lujo hoy en día para cualquier colectivo. Quien es capaz de hablar sin levantar la voz, de escuchar con tranquilidad y sin cortar a quien expone un punto de vista contrario. Además, las empresas o Administraciones que disponen de estas personas que son asertivas mejoran la imagen y proyección del sitio donde trabajan y, desde luego, potencian los resultados de aquellas y resultan un elemento de indudable e incalculable valor.

Además, ser asertivo ayuda a conseguir los objetivos que se pretenden, mientras que los que actúan sin poner en práctica el valor de la asertividad creen que de esa manera acabarán siempre imponiendo su voluntad, cuando a la larga no va a ser así, porque su forma de actuar les acabará delatando en cualquier entorno social y rechazando estas conductas y forma de ser. Porque quienes actúan con educación y respeto serán quienes van a acabar “imponiendo” los criterios que defienden, porque, al final y al principio, la verdad se impone para quien actúa con asertividad, que es hacerlo en una sociedad que debe reconocer a quienes se expresa con educación, consideración y respeto en lugar de admirar a quien rechazan la asertividad como una forma de comportarse con los demás.

Por todo ello, quien es asertivo llega a transmitir mejor el mensaje que quiere hacer llegar, y quien no lo es lo que transmite es que sabe levantar la voz, sabe gritar y querer imponer su idea por la fuerza. Apoyo total, pues, a los que transmiten la asertividad como forma de comportarse hacia la idea de conseguir una sociedad mejor, más respetuosa con los demás, y más educada.

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