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Los límites del humor

La parodia de la Virgen del Rocío en el programa ’Està passant’, de TV3, con Toni Soler a la derecha y Jair Domínguez a la izquierda.

La parodia de la Virgen del Rocío en el programa ’Està passant’, de TV3, con Toni Soler a la derecha y Jair Domínguez a la izquierda.

Sería cobarde por mi parte no pronunciarme sobre la polémica televisiva de la semana: la parodia emitida en el programa de TV3 Està passant que ha encendido un debate sobre los límites del humor en lo tocante a las sensibilidades religiosas. Si no ocurriera nada de lo que ha ocurrido, es decir, a fecha del día de su emisión yo sólo tendría que decir, a diferencia de los políticos de todos los colores y de la mayoría bienpensante, que me reí mucho con la escena de marras.

Siempre he conectado con el humor catalán. Si lo he pasado en grande durante 45 años con la revista El Jueves, Jordi Milán y La Cubana, Buenafuente y su troupe, Alfonso Arús y familia, más los adoptados Ángel Pavlovsky y Pepe Rubianes, por qué iba a negar que su humor conecta con mis neuronas.

Todo lo contrario que lo que me ocurre con Oregón TV, que colapsa las audiencias de Zaragoza y no soporto, como tampoco el las televisiones de Castilla-La Mancha o la nuestra. Ni uno sólo de los 400 músculos de la risa me mueven los sketches de Carles Alberola y los suyos en sus comedias de situación. Lo siento.

Pero yendo al fondo del asunto, lo espinoso de la polémica generada por el programa que dirige Toni Soler, es lo que deviene por su lado ideológico. Quién no reconoce, a estas alturas, que TV3, más que una autonómica como las demás, es una televisión nacionalista. De ahí que, viniendo de donde viene, la parodia se haya interpretado como un acto supremacista. Ahora, rizando el rizo, es Toni Soler el que ha exigido disculpas por las críticas.

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