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Miguel Terrés Hernández

Cayendo otra vez sobre África

Los humanos modernos surgieron luego que dos grupos distintos en África se aparearon durante decenas de miles de años.

Los humanos modernos surgieron luego que dos grupos distintos en África se aparearon durante decenas de miles de años. / Crédito: Callyma en Pixabay.

Contemplándola desde el prisma de la geopolítica global, hoy en día, África no es un continente en sentido estricto. Viene a ser más bien algo así como una mujer rica y muy hermosa a la que se admira y se desea.

Decididos a cortejarla, una multitud de pretendientes van llegando hasta allí procedentes de los más importantes lugares del mundo.

La requiebran entonces, le hacen proposiciones y le ofrecen obsequios y África se deja agasajar complacida sin poner demasiados reparos.

Entre los que acuden a llamar a sus puertas ávidos de arrebatarle sus tesoros, se encuentra el presidente Putin, que hace poco ha acogido como invitados en San Petersburgo a un amplio grupo de mandatarios africanos.

Para conseguir que se sumen a su estrategia de confrontación con Occidente, los envenenados y seductores regalos que les ha ofrecido el autócrata ruso son el abastecimiento de armas y la tecnología punta prometiendo proporcionárselos -¡qué gran embaucador!- sin coste alguno.

África ha sufrido y aún sigue padeciendo el expolio de los Gobiernos europeos occidentales, que con argucias y estratagemas han esquilmado sin piedad sus inabarcables fuentes de riquezas naturales. Y ahora, en este momento de graves convulsiones internacionales, también se abaten sobre ella las insidias de la nación hegemónica de la Europa oriental.

Difícil será, pero es de desear que por primera y única vez en su trágica historia África salga bien parada de este otro perverso embrollo en el que puede verse envuelta nuevamente.

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