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Proporcionalidad

Imagen archivo Policía Nacional

Imagen archivo Policía Nacional / EP

Estos son los hechos:

En la madrugada del 1 de agosto de 2021, Nelson David Ramírez se colaba en una finca de Ciudad Real armado con una motosierra. Su dueño, José Lomas, un librero de 81 años, tomó su escopeta de caza y descerrajó dos tiros al intruso acabando con su vida.

El juicio:

El jurado que lleva el caso le ha considerado culpable de homicidio con dolo eventual, y ha decretado su ingreso en prisión por un período de seis años.

La acusación particular, que ha representado a la familia del fallecido y que pedía 25 años de prisión, al considerar que José Lomas actuó con alevosía cometiendo asesinato, ha solicitado finalmente 7 años y medio de prisión, incluyendo además 236.000 euros de indemnización para la familia del fallecido. Como argumentación, se hace hincapié en la desproporción que supuso el uso de armas de fuego en este caso.

Los antecedentes:

Probablemente el señor Ramírez era un santo varón, estudiante, buen hijo, que ayudaba a la ancianitas a cruzar los paso de cebra, pero que tuvo una mala noche y se le ocurrió asaltar una casa armado con una motosierra, lo que evidentemente le puede pasar a cualquiera. El hecho de que tuviera 45 antecedentes penales, 36 de la Policía y 9 de la Guardia Civil, nada aporta al caso.

Las conclusiones:

Es perentorio que el Estado implante un curso nacional y obligatorio llamado: «Cursos de proporcionalidad en la defensa de vidas y haciendas por parte de los paisanos allanados». Se trata de unas clases prácticas en las que se instruye a todos los ciudadanos en el complicado arte de elegir con sumo cuidado el procedimiento y el material para defender vidas y haciendas propias.

Por ejemplo: si el asaltante de tu casa a las cinco de la madrugada entra con una faca de 19 cm de hoja, el ciudadano que duerme tranquilamente debe tener en su mesilla de noche una colección de cuchillería albaceteña que vaya desde los 5 a los 20 cm. En el caso que comentamos debería elegir una hoja de entre 14 y 18 cm, para no estar en superioridad con el maltratado por el destino que entra a su casa, a intentar reparar el desequilibrio con que la sociedad le ha castigado.

En el caso de que el intruso porte una motosierra, la cosa se complica algo más. El individuo dueño de la casa debería repeler la agresión con un cortasetos o un soplador de jardín, lo que representaría una justa proporcionalidad y depararía un combate apasionante digno de ser filmado EuroSport. El resultado es indiferente, lo cierto es que no habría imputación legal posible y el ciudadano dueño de la casa podría descansar eternamente con la tranquilidad de haberse opuesto a su asalto, eso sí de manera estrictamente proporcional.

Así construiremos un Estado donde reine el imperio de la proporción, que es, como todo el mundo sabe, la piedra angular de la vida, la muerte y la justicia.

He dicho.

Pa.

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