Opinión | Tribuna

Unas elecciones europeas que cuestionan a Europa

No sale bien parada Europa tras las últimas elecciones celebradas el 9 de junio.

No sale bien parada Europa tras las últimas elecciones celebradas el 9 de junio. / INFORMACIÓN

No sale bien parada Europa de estas elecciones. Las fuerzas de ultraderecha han crecido y el modelo de la UE queda tocado. Recomponerlo será difícil. Avanzan los euroescépticos como se ha demostrado con la lista «Se acabó la Fiesta» de un personaje como Luis Alvise Pérez. 

Que una candidatura así haya sacado 800.000 votos y tres diputados es llamativo, y triste al mismo tiempo. Un personaje polémico donde los haya, especializado en bulos y desinformación y que, según sus propias declaraciones, buscaba salir elegido para estar aforado ante los múltiples pleitos en los que suele estar inmerso. Es para estar preocupados por lo que denota de cómo está el panorama político español. 

Que el PP ha sido el partido ganador no tiene duda, con 22 escaños (ha absorbido a Ciudadanos) mientras el PSOE ha sacado 20. Ahora bien, el PP, en uno de sus mejores momentos y cuando todo apuntaba a que podía aplastar al PSOE, sólo ha sacado dos diputados más que éstos. No era eso lo que decían las encuestas hace unas semanas, ni lo que esperaba Feijóo, por mucho que ahora diga lo contrario. Y Pedro Sánchez resiste mejor de lo que se esperaba, a pesar de la amnistía o las denuncias sobre su mujer, su hermano y no sé si sobre el gato si lo tienen. Todo le vale a las derechas para evitar hablar sobre modelo o proyectos para Europa. 

Y Vox, que ha subido, lo ha hecho mucho menos que la ultraderecha en el resto de Europa. Y, encima, la competencia de Alvise les afecta de lleno. Es el resultado, como dice el refrán, de «cría cuervos y te sacarán los ojos». Tienen ahí un problema serio.

De Sumar se constata el enésimo fracaso. Un pacto sólo por las alturas y con graves desavenencias internas estaba llamado a fracasar. Ha faltado integración y han sobrado protagonismos asfixiantes. El buen trabajo de Yolanda Díaz en el Gobierno, incluso a pesar del PSOE, contrasta con el desarrollado a nivel orgánico. Su dimisión era necesaria. Podemos, aún con sólo dos diputados, ha tenido un buen resultado después de todo lo que le ha pasado, bien por errores propios o por acosos externos. Irene Montero puede contribuir a recomponer el necesario espacio a la izquierda del PSOE, que tanta falta le hace a este país.

En Europa el avance de la ultraderecha es muy preocupante. Y no sólo de ella: gran parte de la derecha tradicional europea se ha impregnado de los peores mensajes xenófobos, insolidarios, regresivos medioambientalmente, etcétera. El fracaso de los verdes alemanes no parece raro después de su transformación en una fuerza belicista y supeditada, igual que el SPD alemán, a los intereses de EE UU en Europa. Y Macron, a pesar de los esfuerzos que hace para ganar protagonismo frente a Rusia y entrar en conflicto con ella, ha sufrido una derrota espectacular. Un panorama frustrante para los que creen en una Europa más integradora, justa y pacifista.

En Elx, los resultados sobre las elecciones europeas de 2019 suponen un cambio radical. El PP sube 11.000 votos llegando a 35.017, un 39,15%; y el PSOE baja en 9.000 votos logrando sólo 27.770, un 31,04%. La diferencia aquí, entre ellos, dobla la media nacional. Un síntoma preocupante. Pablo Ruz puede estar satisfecho, aunque unas municipales tienen poco que ver con europeas. 

También Vox sube, con 10.621 votos, casi un 12%, aunque la irrupción de Alvise le afecta de lleno, ya que sacaron 6.098 votos que podrían haber incorporado. La derechización de una ciudad como Elx en estas elecciones es muy llamativa, y difícil de justificar. Los resultados de Sumar/Compromís con 3.775 votos y Podemos con 2.163 son, por tan reducidos, muy preocupantes. Necesitan muchos cambios y mejoras y, sobre todo, más unión en la izquierda.

Ahora, sin tantas elecciones de por medio, es hora de ponerse a trabajar para hacer avanzar este país y a una Europa que, con estos resultados, puede empeorar en su camino a una sociedad más justa.