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La fuente de los Luceros: curiosidades

La fuente de Luceros, en los años setenta, y en junio de 2024.

La fuente de Luceros, en los años setenta, y en junio de 2024. / Perfecto Arjones

El jueves 13 de junio INFORMACIÓN publicó el artículo titulado “Luceros se agrieta de nuevo”, diciendo que la fuente de la Plaza de Los Luceros volvía a mostrar señales de deterioro, aunque había sido restaurada solo dos años y medio antes, con las últimas tecnologías. Y dos veces anteriormente, desde su inauguración en 1931. Porque el monumento tal vez más representativo de Alicante, se construyó utilizando un material innovador: piezas de cemento blanco con arenilla de mármol ensambladas con varillas de hierro. Un elemento que proporcionaba la versatilidad que permitió construir todo el Arte Modernista en cualquier parte del mundo, cuyo desarrollo no habría sido posible con otros materiales clásicos como el granito: ¡Aunque ahora este es el principal problema para el mantenimiento de la fuente! Un problema que se podría solucionar si la fuente se reprodujera en piedra, un material noble tradicional, algo que Luis Barcala, el alcalde de Alicante, ha sugerido recientemente en estas páginas.

A finales del siglo XIX se aprobó y se puso en marcha en Alicante el ensanche de la ciudad. En esa planificación urbana quedaron delimitadas dos nuevas avenidas que se cruzaban perpendicularmente en un punto cercano a la Montañeta, sin que en su intersección se hubiese planeado nada originalmente, aunque unos años después se planificó colocar allí una plaza circular. La hoy llamada Plaza de los Luceros al principio del siglo XX era un espacio casi vacío con una escueta vegetación, que había sido campo de fútbol provisional o solar para instalación de espectáculos, y el 14 de octubre de 1929 el Ayuntamiento de Alicante convocó un concurso para instalar una fuente y embellecer la plaza situada en el que sería uno de los ejes principales de la ciudad. Al concurso se presentaron diez ideas y ganó, con tan sólo 25 años, el escultor alicantino Daniel Bañuls Martínez, hijo de Vicente Bañuls, otro ilustre artista de Alicante. El proyecto de Daniel Bañuls para la fuente, con el nombre "Levante", comenzó a erigirse en 1930 y se inauguró el 11 de mayo de 1931.

Aunque según su autor la fuente representa el Levante español, sin embargo, los simbolismos de la estructura parecen hacer referencia al firmamento: la fuente monumental se sitúa en el centro de un vaso redondo de 20 metros de diámetro y está organizada simétricamente en torno a un núcleo central rematado por pináculos de 15 metros de altura. Sobre una alta taza polilobulada, que simboliza la parte terrestre, se colocan cuatro caballos con dos faunos-niños cada uno formando una planta de cruz griega adosados a un primer núcleo de planta octogonal. Estos cuatro caballos simbolizan la conexión entre la tierra y el cielo, el enlace entre el mundo terrenal y el celeste. En cada cara alterna del núcleo se ubican dos piletas suspendidas a distinto nivel y un jarrón que recibe las aguas de un mascarón de cerámica dorada con imagen de león. Sobre este núcleo se levanta la parte central, formada por un obelisco con cuatro figuras: la figura orientada al sur representa al planeta Venus, la del oeste representa a Júpiter, el este aparece Minerva, hija de Júpiter, y al norte está representado Saturno. Sobre sus cabezas asoma una estrella de ocho puntas que establece su relación con los luceros. En la parte alta del monumento aparece el árbol de las Hespérides, con sus frutos que representan la sabiduría divina, así como también la relación entre el cielo y la tierra. Todo el conjunto es de un exuberante barroquismo, lleno de elementos decorativos inspirados en motivos vegetales: granadas, racimos, manzanas, piñas, rosas, y multitud de estrellas de todos los tamaños, tratados desde una óptica artística cercana al Art-Decó.

Con el transcurso de los años la plaza fue cambiando de nombre. Finalmente, en 1940, tras finalizar la Guerra Civil, se le dio el nombre de Plaza de los Luceros en referencia a una estrofa del himno ‘Cara al Sol’. Esta designación, llegada la democracia, se debatió, pero se decidió mantenerla dado que dicho nombre ya había perdido las connotaciones del pasado.

Si hoy la fuente de la Plaza de Los Luceros merece admiración y, sobre todo, una esmerada conservación, no siempre fue así. Como prueba transcribo lo que en junio de 1946 decía la explicación de Julián Pérez Jover para la foguera de Alfonso el Sabio, construida por Ramón Marco y titulada “LA FUENTE DE LOS SUSPIROS”:

Dicen que esto es una fuente y va picando en historia que llame fuente la gente a una hermosa palmatoria. / Esos cuadrúpedos bellos cubiertos de perigallos son unos pobres caballos con tortícolis “tos” ellos. / De los cuatro uno sanó más al desdoblar el cuello bebió tanto sin resuello que toda el agua agotó. / Por ti suspira Alicante ¡Oh fuente de los caballos! Larga como una cuaresma, sucia como unos harapos; mezcla de dulce tortada y palmatoria sin rabo, con ladrillos de cocina de limpieza abandonados, y caballos con palomas y peinado extraordinario y momias acartonadas y torre de campanario. / Por ese extraño conjunto de “cosas”, abigarrado, suspira el joven, el viejo, el galán enamorado; la mocita sin amores y el palomino atontado, y el extranjero que llega… Todos los que te han mirado lanzan el mismo suspiro por la emoción embargado: -Si eres una gran “foguera” ¿por qué no te habrán quemado?.

En fin, crítica típica de los alicantinos y de nuestra festa mes fermosa…

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