Opinión | Opinión
Los mejores peones

Los mejores peones
Empecé a dedicarme al arte de escribir porque, en términos generales, no me gusta la gente. Sacar un libro del bolsillo en ciertos contextos hace que la gente sienta un malestar difuso. Así que consideré que adentrarme en el noble ejercicio de la literatura dramática era la mejor manera de ganarme la misma indiferencia que me genera a mí buena parte de la humanidad. Si quisiera ser famoso o resultar simpático, escribiría novelas que enganchan desde la primera página, no escribiría teatro, lógicamente.
No puedo resistirme a escribir unas líneas tras leer la entrevista a la nueva secretaria autonómica de Cultura en este diario. Debería resisitirme, es cierto, pero me puede ese instinto autodestructivo que, afortunadamente, no me ha abandonado a lo largo de estos tediosos años de relación entre la política y las artes, con todo el ánimo de generalizar.
Me hace muy feliz esa mirada por encima del hombro de buena parte de la política, esa pamplinería y esa condescendencia con la que tratan la Cultura. Ese fino esconder que en el fondo están convencidos de que la Cultura no es más que un adorno para dar cierto lustre a una candidatura o a un gobierno. Me seduce la manera en que tratan de convencernos de que les agradan las artes porque son personas sensibles, cuando lo menos sensible del mundo es un artista. Un artista, como decía Telémaco de su madre Penélope, tiene el corazón de piedra.
Por eso me gusta la sinceridad de Pilar Tébar cuando declara sin rodeos que ella es un peón en el tablero de Mazón. O cuando dice que «a lo mejor» es positivo el estado actual del IVAM. No nombrar dirección en el Gil-Albert durante meses en el periodo anterior, no nombrar dirección del Teatro Principal en los últimos cinco años, no tener dirección en el IVAM, o en el Consorci de Museus forma parte de la política cultural del «a lo mejor». Eso de dejar que las musas jueguen libremente a los dados me parece todo un acierto, además de un acto de honestidad. Ya no se necesitan direcciones artísticas del mismo modo que no se necesitan teléfonos fijos. Es suficiente con que los funcionarios presenten a los concursos su proyecto. Da lo mismo si el proyecto es para un gobierno pancatalanista o antipancatalanista. Llenando de peones el tablero, tenemos lo que necesitamos. Las direcciones son molestas, lo que se necesitan son pangloses que digan que la finalidad de nuestra nariz es llevar gafas, y que la de las piernas es llevar leggins. Pero, sobre todo, que digan que las piedras existen porque hay que levantar muros para los poderosos. La keyword del conseller es patrimonio cultural porque el patrimonio no molesta ni protesta, no se concentra en asociaciones, ni pide reuniones con el President, como todos esos fastidiosos profesionales, tan pelmas que van igualmente aunque la dirigiera Rosita Amores.
Sin embargo, yo solo veo seductora una reunión si coincidiéramos en que las artes y la cultura son una molesta contractura del homo erectus y que lo peor que ha pasado desde que terminó la era glacial es que se dedicaran a pintar las paredes de las cuevas. Yo veo una reunión productiva si se reconoce que no se necesita política cultural, que es suficiente con un funcionario que cocine con lo que dejan en la nevera. ¿A quién le importa si el Teatro Principal lleva sin dirección cinco años? A ni una sola alma. ¿Qué agita esa ausencia, o la del IVAM, o la del Consorci? Nada. Lo único que agita (y poco) es hablar del meme del procatalanismo o de ese oxímoron de una «cultura neutral». Lo más gracioso es que cuanto más dicen que pretenden despolitizar la cultura, más la politizan.
Al final del camino, no hay satisfacción como la de sentir que aquello que es tu mayor vocación es una luz insignificante, improductiva, una lengua muerta, una miserable pérdida de tiempo que gastamos unos cuantos semidioses. Al final de este recorrido, me hace feliz pensar que el arte de escribir por fin me ha granjeado un respetable número de personas a las que caigo rematadamente mal. Si quiero algún reconocimiento, que sea ese.
Desde que pienso así, me he vuelto más productivo que nunca y las musas no se separan de mí un segundo del día. Desde que disfruto con que a la civilización en su conjunto no le interesa lo más mínimo lo que yo hago, mi propiedad intelectual se multiplica exponencialmente y mis opiniones sobre los vinos son más respetadas en casa. Lo mejor es que usted y yo, distinguido y único lector, estamos al fin solos y podemos disfrutar plenamente del arte mientras los mejores peones hacen su trabajo.
- Piqué deberá pagar 630.000 euros a Sarabia por su destitución en el Andorra
- Grupo Orenes presenta la única oferta para gestionar el nuevo gastromercado municipal de La Plasa en Torrevieja
- Dos detenidos por golpear y arrancar de un mordisco parte de la oreja a un profesor de un instituto en Alcoy
- Barcala suspende su agenda tras la detención de Carlos Baño por la gestión del bono comercio en Alicante
- Una pareja de youtubers argentinos que viven en Alicante desde hace un año lo tienen claro: “No es una ciudad para todos”
- Un detenido por clavar un destornillador en la cabeza a un joven durante una reyerta en Albatera
- La sede de Finetwork en el polígono Finca Lacy de Elda sale a la venta por 1,95 millones de euros
- El calentamiento del Mediterráneo impulsa la expansión del langostino café, especie invasora
