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14 de febrero: San Valentín regresa de nuevo

14 de febrero: San Valentín regresa de nuevo

14 de febrero: San Valentín regresa de nuevo

San Valentín debe tener ahora mucho más trabajo ya que, si somos realistas con los tiempos que corren y el concepto que hoy se tiene del amor en pareja, hemos de celebrar el 14 de febrero como “Día del amor”. Parece lo mismo, pero no lo es.

Si tenemos en cuenta que existen ahora muchas clases de parejas que se aman como: la tradicional entre hombre y mujer, hombre con hombre, mujer con mujer, matrimonio abierto, etc. Y todas son legalmente aceptables, por eso sería más oportuno lo del “Día del amor” que englobaría a todas las clases, incluso el amor fraternal.

En contraste con lo dicho anteriormente no puedo dejar de recordar en esta entrañable conmemoración a las parejas tradicionales de mi juventud.

En aquella época sólo era permitido el noviazgo entre hombre y mujer. Generalmente, los chicos y chicas se comprometían a muy temprana edad, si bien es cierto que hasta que el novio no “pedía la entrada” no se consideraba una pareja “oficial”.

“Pedir la entrada” consistía en concertar una entrevista entre el novio y los padres de la novia para formalizar la relación; en dicho acto, el chico debía dar prueba de sus buenas intenciones y del cariño que sentía por ella. Una vez concedida autorización de los padres de la novia para entrar en su domicilio, si la relación se consolidaba, el siguiente paso era pedir a la novia.

Para ello, los padres del novio se entrevistaban con los de la novia y fijaban una fecha para el matrimonio.

No era fácil conquistar a una joven de entonces, para ser más exactos era muy difícil. Lo principal era saber comunicarse con ella, el hombre debía reunir una serie de cualidades para ganarse su confianza y, por ende, la de sus padres. Entre las virtudes que obligaban al candidato eran: formalidad y buenos hábitos de vida (nada de pasar el rato).

Si la relación estaba ya consolidada y el novio era llamado a filas para prestar su servicio militar obligatorio, la novia debía guardarle su ausencia. Se consideraba muy normal que, durante el período de tiempo que duraba “la mili”, la novia no debía frecuentar eventos o espectáculos si no era acompañada por sus padres.

Generalmente, era muy complicado, tanto para el hombre como para la joven novia, pasar por toda la liturgia previa al matrimonio. Pero, si el amor era verdadero, se sorteaban todos los obstáculos e impedimentos sociales y culturales que se presentaban durante el largo camino.

De todas maneras, antes, ahora y siempre, nos recordará San Valentín cada 14 de febrero el amor a cualquier otra consideración, y vendrá todos los años a bendecir a las parejas, de todo signo, que se profesan amor.

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