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Opinión | TRIBUNA

Orihuelica del Señor

Vista aérea del centro de Orihuela

Vista aérea del centro de Orihuela / Tony Sevilla

Orihuela, «Orihuelica del Señor», con este sobrenombre se la conoce en algunos lugares, y no es para menos si tenemos en cuenta que la ciudad alberga una treintena de campanarios.

Es cierto que la ciudad de Orihuela es sede episcopal desde que fue creada en 1564, cumpliéndose así un largo anhelo de los oriolanos. También lo es que, desde 1742 que lo mandara construir el obispo D. Juan Elías Gómez de Terán alberga un magnífico seminario diocesano en el Monte de San Miguel. En los tiempos seculares que hoy nos toca vivir, Orihuela, hoy y siempre, ha sido y será un pueblo religioso, solidario con los más necesitados, respetuoso con las otras creencias, hospitalario y orgulloso de sus costumbres que arrancan desde tiempos ancestrales; pero también nos ha dado justo renombre por ser uno de los pueblos de la Comunidad Valenciana más cultos y con más historia, ahí están para corroborarlo los monumentos nacionales que la adornan: sus museos, sus palacios, sus iglesias, su Teatro Circo...

Pero no sólo saben los oriolanos de ahora y de antes sacar sus santos a la calle. Son muchos los que han destacado en el campo de las letras, las ciencias, la política y la religión: el pintor Joaquín Agrasot, el cardenal Desprades (primer Nuncio apostólico), Trinitario Ruiz Capdepón que en varias ocasiones se responsabilizó de los ministerios de Gracia y Justicia y de Gobernación y Ultramar, siendo fundador del organismo público de Correos, refrendó y promulgó siendo ministro de Gracia y Justicia la Ley de Sufragio Universal el 26 de junio de 1890. Y tantos otros ilustres hijos de Orihuela cuya lista sería interminable. Pero para los oriolanos tiene una especial relevancia la figura de D. Fernando de Loazes por el legado que dejó en la ciudad con la fundación del Colegio de Santo Domingo, histórica universidad literaria, hoy colegio diocesano y monumento nacional.

Orihuela también sirvió de fuente de inspiración del gran escritor Gabriel Miró en sus magníficas obras literarias Nuestro Padre San Daniel y El Obispo Leproso. Sin olvidar su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional por su singularidad.

Las fiestas de la Reconquista empezaron a acrecentarse, el famoso día del Pájaro que en tiempos pretéritos quedaba limitado a un simple acto institucional el 17 de julio por parte del Ayuntamiento; al principio de los 70 fue engrandecido con la instauración de los Moros y Cristianos.

No debemos olvidar que hay muchísimos oriolanos que también han sido célebres y han hecho patria por sus méritos personales en distintas facetas. Como muestra citaré a Miguel Hernández, poeta y dramaturgo conocido mundialmente. Además, deportistas como Bernardo Ruiz o Carolina Pascual, cantantes como Pedro Terol o Pepe Baldó, militares, políticos, y muchos otros que, por falta de espacio omito sus nombres.

Creo, en fin, que los que hemos tenido el privilegio de nacer y vivir a los pies de la Cruz de la Muela, nos sentimos muy orgullosos de ser oriolanos.

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