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Opinión | Tribuna

El papa y el bloque de hielo

El Papa León XIV.

El Papa León XIV. / Michael Kappeler/dpa

La encíclica «Laudato si», promulgada por el papa Francisco en 2015 ya denunciaba la degradación medioambiental, la pérdida de la biodiversidad, la contaminación y el cambio climático; propugnando implementar un modelo sostenible, innovador y solidario.

Puede resultar algo llamativo o chocante, especialmente para los escépticos del calentamiento global y del cambio climático, que el papa León XIV, en relación a la conferencia internacional «Generando esperanza para la justicia climática» celebrada en Castel Gandolfo (Italia) los pasados días 1-3 octubre 2025, con motivo del décimo aniversario de la «Laudato si», haya bendecido en el Vaticano un bloque de hielo desprendido del fiordo Nuup Kangerlua de Groenlandia, mientras este se derretía y goteaba lentamente. Su argumentación ha sido clara y contundente al advertir que dañar a la naturaleza es incompatible con la fe cristiana, abogando por una «verdadera conversión ecológica». Sus palabras fueron directas y explícitas: «No se puede amar a Dios que no se ve despreciando a sus criaturas», «no se puede ser discípulo de Jesucristo sin compartir su mirada sobre la creación y el cuidado por lo que es frágil y está herido».

Los datos verificados y percibidos por millones de ciudadanos, además de contrastados científicamente, nos describen fenómenos preocupantes, entre otros: el incremento de las temperaturas, el deshielo y reducción de los casquetes polares, la drástica disminución de los glaciares de nuestras montañas, la subida del nivel del mar, la virulencia de los incendios forestales, las lluvias torrenciales de consecuencias devastadoras.

Intereses económicos inconfesables llevan a determinados grupos a negar la evidencia del calentamiento global y del cambio climático. Dos papas, uno argentino y otro norteamericano nacido en Chicago, nos han dado dos toques de atención y han hablado con claridad sobre los peligros medioambientales y ecológicos que gravitan sobre nuestro planeta. A las evidencias científicas, hemos de añadir ahora las advertencias y recomendaciones éticas y morales.

¿Seguiremos indiferentes e inactivos frente a las conclusiones de prestigiosos científicos y a las llamadas de atención de líderes mundiales en el ámbito de la ética y la moral?

Esperemos y confiemos que se produzca una sensibilización y cambio de actitud general respecto a los problemas ecológicos, climáticos y medioambientales… y estos sean reversibles.

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