Opinión | Tribuna
Empleo en la era IA
De la “titulitis” a las power skills

Empleo en la era IA. / Imagen creada con Canva IA
La velocidad del cambio tecnológico está redefiniendo de forma irreversible los patrones económicos, sociales y culturales. En este contexto de transformación acelerada, el mercado laboral se enfrenta a una dualidad fundamental.
Según el Informe del Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial (WEF), publicado en enero de 2025, se estima que la IA provocará la creación de 170 millones de puestos de trabajo. Sin embargo, este crecimiento se verá compensado por el desplazamiento de 92 millones de empleos existentes (un 8 % del empleo total).
Este panorama de cambio estructural acelera la obsolescencia de las habilidades: los empleadores anticipan que el 39 % de los conjuntos de habilidades centrales de los trabajadores se transformarán o se volverán obsoletas durante el periodo 2025-2030. En este escenario, la titulitis pierde relevancia, y una nueva jerarquía de habilidades, conocidas como power skills, emerge como el verdadero capital humano del futuro.
La Inteligencia Artificial (IA), la digitalización y la automatización ejercen una presión directa sobre las ocupaciones. Roles administrativos y de calificación baja/media serán los que experimenten la mayor caída neta de empleos. También se espera una disminución en la importancia de habilidades básicas como la destreza manual y la lectura, escritura y matemáticas.
Este panorama ha obligado a las empresas a repensar sus estrategias de contratación, priorizando las habilidades sobre los títulos académicos tradicionales como una vía para ampliar la disponibilidad de talento. Aunque la exigencia de un título universitario todavía se mantiene como requisito para el 43 % de los empleadores encuestados para 2030, la tendencia es clara: las organizaciones buscan activamente evaluar las competencias directas de los candidatos y su experiencia laboral.
Al igual que en otros ámbitos, la IA plantea una doble cara en el futuro del trabajo: ¿es una herramienta de sustitución o un poderoso apoyo?.
El análisis actual sugiere que la IA tiene una capacidad de sustitución muy limitada en aquellas habilidades que requieren ejecución física, juicio matizado o interacción profundamente humana. La visión más productiva es aquella donde la IA actúa como un factor de aumento de las capacidades humanas, dotando a profesionales cualificados del conocimiento de vanguardia para resolver problemas complejos de manera más eficiente. Es precisamente en este punto donde las power skills se vuelven indispensables.
Habilidades por encima de diplomas
Pero ¿qué son las power skills?
Son aquellas habilidades relacionadas con el autoconocimiento, el control de las emociones, la perseverancia, el trabajo en equipo, la empatía o la escucha activa. Se las ha rebautizado así (anteriormente eran conocidas como soft skills o habilidades blandas) para reflejar su trascendencia en el mercado laboral moderno. Ante igualdad de preparación y experiencia, los empleadores optarán por aquellos que presenten un mejor desarrollo de estas capacidades. Las habilidades que se proyectan como de más rápido crecimiento en importancia de aquí a 2030 complementan directamente el auge de las tecnologías:
1. Pensamiento crítico: es la habilidad para analizar objetiva y racionalmente la información y las situaciones para resolver problemas complejos, tomar decisiones informadas y generar soluciones innovadoras.
2. Resiliencia y creatividad: el pensamiento creativo y la flexibilidad se consideran cruciales, permitiendo a los trabajadores adaptarse a los desafíos que plantea la automatización.
3. Liderazgo y curiosidad: habilidades socioemocionales y el aprendizaje constante (lifelong learning), así como la gestión del talento también están al alza.
En la práctica, la capacidad de resolver conflictos, tomar decisiones, tener inteligencia emocional, y comunicarse de manera efectiva son vitales. El trabajador sénior, por ejemplo, tiene una ventaja en el desarrollo de estas habilidades transferibles, facilitando la reinvención profesional en momentos de cambio o crisis.
Esta transición exige un compromiso ineludible con el aprendizaje continuo. Ante la magnitud del cambio estructural y la automatización, el ser humano se reafirma en aquellas esferas que la tecnología aún no puede replicar: el juicio matizado, el pensamiento crítico y la interacción humana. Ni el miedo ni la inacción son opciones válidas. El reto actual no es solo adaptarse a lo que viene, sino tomar las decisiones de inversión y políticas hoy para garantizar que los sistemas de IA sirvan siempre para aumentar las capacidades de las personas. Solo a través de la educación constante y la priorización de lo esencialmente humano, podremos moldear un futuro del empleo que sea inclusivo y próspero para todos.
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