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Opinión | El teleadicto

Trasnochador Buenafuente

Andreu Buenafuente en 'Futuro imperfecto'

Andreu Buenafuente en 'Futuro imperfecto' / LA 1

Andreu Benafuente es consciente de la tardía hora en que su Futuro imperfecto sale en antena. Por lo que no dudó en hacer chanza incluso de esta disparatada hora de emisión. Por ello dividió a los espectadores que siguen su programa en tres categorías. En primer lugar los que merecerían un tratamiento VIP, que son los que lo siguen a la hora en que se emite. Los que esperan estoicamente hasta casi las once y media de la noche a que se le dé el pistoletazo de salida. En un segundo bloque estarían quienes lo siguen a la carta, a la hora que mejor les viene. Y en tercer lugar, pero no menos importante porque son legión, los que siguen por redes sociales los reels que transitan de fragmentos del programa.

Fue a estos espectadores comodones a los que se dirigió con ironía, advirtiendo que el programa era mucho más largo, que no se pensasen que lo habían visto por el hecho de haber consumido los cinco segundos que dura un chiste en las redes sociales.

Y es que lo de empezar tarde los programas para ajustarlos al momento final de El hormiguero se está yendo de las manos. De verdad que no tiene demasiado sentido que en nuestro país el prime time comience casi a las once y media de la noche, que el programa estrella de la jornada (aunque se anuncie en todos los medios a las once) no dé inicio hasta que el reloj señala las once y media. Además de ser el único país europeo en donde esto ocurre, hay que concluir que no tiene demasiado sentido.

Lo tiene de cara a las audiencias, ya que no es lo mismo medirlas en porcentaje a las once, a las doce o a la una. Pero de cara al espectador, es una falta de respeto.

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