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Opinión | CRÍTICA TEATRO

Corte de mangas al Führer

Cartel de la obra de teatro "Música para Hitler".

Cartel de la obra de teatro "Música para Hitler". / Teatro Principal de Alicante

Música para Hitler

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De Yolanda GarcíaSerrano

y Juan Carlos Rubio

Destaca la importante figura de Pau Casals, compositor y humanista catalán. Uno de los mejores violonchelistas de todos los tiempos. Tras la guerra civil, su activismo en defensa de la democracia y la clase trabajadora le empujó a exiliarse en el sur de Francia, donde dedicó esfuerzos en ayuda de miles de españoles hacinados en campos de trabajo. En 1943, bajo la ocupación nazi, a Pau Casals le invitan para tocar ante el caudillo alemán. El teniente presenta su intención al público y la obra comienza con esa teatralidad.

¿Qué pasaría si se negara hasta que hubiese un cambio de régimen político? El rechazo genera algunas tensiones, y los hechos reales dan lugar a la ficción teatral interpretada por Carlos Hipólito, Kiti Mánver, Dani Muriel y el breve papel de Marta Velilla. Es «Música para Hitler», de Yolanda García y Juan Carlos Rubio, dirigida con serenidad y solvencia por este último. Un teatro de texto y de actores muy bien elaborado. Los pasajes airean un conflicto con honda carga dramática e irónicos rasgos. El veterano protagonista vuelve a ofrecer una lección con la imprescindible naturalidad que atesora en todos los aspectos. Como Hipólito por su casa. Sereno y rotundo con las palabras esgrimidas por el personaje de Casals.

La veterana actriz nos muestra la soltura habitual y su entrañable toque. Muriel acoge al militar con firmeza, no con crueldad. El punto de partida es sencillo. Pero exige mantener el pulso a lo largo de toda la representación. El oficial solicita al maestro que le dé una clase. La música simboliza la paz, el hermanamiento y la esperanza en un mundo con visiones y actitudes antagónicas. Capaz de lo peor y de lo mejor. La autoría no se dispersa más allá de lo necesario y quedan de manifiesto la emotividad y la solidez de los diálogos, de la contemporánea puesta en escena y de la interpretación. Los numerosos espectadores aplaudieron mucho en el Teatro Principal de Alicante. Pau Casals, en 1957, se estableció definitivamente en Puerto Rico.

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