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Opinión | El indignado burgués

La vida después de Mazón

Mazón comparece ante la prensa, junto a Camarero, Pérez Llorca y Merino, ayer

Mazón comparece ante la prensa, junto a Camarero, Pérez Llorca y Merino, ayer / JUAN RAMÓN GIL

Era fan de un programa que emitía hace años National Geographic que explicaba cómo sería la tierra después de la extinción del género humano. Veías París diez, veinte, cincuenta, cien o doscientos años después y era muy curiosa la colonización que hacía la naturaleza de un hito arquitectónico del homo sapiens. En diez años la torre Eiffel era un hierro oxidado, en treinta había colapsado, en cien no quedaba ni rastro. Auguro que, no en ese tiempo, en un año a lo sumo, Mazón será un mal recuerdo. Cosa diferente será para sus cofrades, que pierden la vela, el capirote y, como se descuiden, no les dejan ni salir en procesión.

Algunos aspiran a que esa dimisión sin pronunciar la palabra dimisión no sea tal, que despierten de la pesadilla y el elefante siga en la habitación. Malas noticias: la vida no retrocede ni espera a nadie.

¿Qué va a pasar con el Gran Hermano? Ese que fiaba revertir las ilegalidades urbanísticas de la hipotética nueva sede de la Cámara de Comercio al apoyo incondicional del líder. Pues ya puede ir olvidándose. Sea quien sea quien sustituya a M. se va a llamar andana, y si no, al tiempo.

De momento el que va a respirar tranquilo será Barcala, que no sentirá más en su nuca el aliento del exgerente de la Cámara, que tendría gracia que volviera a ocupar el puesto. Sería chusco.

El hermano Voldemort, el innombrable, se ha quedado colgando de la brocha. Ni será presidente del Consejo de Cámaras de la Comunidad, cargo para el que se postulaba con la ayuda de su primo de zumosol, ni va a estrenar sede nueva en el Panoramis si no acepta las imposiciones municipales. Y de paso, si pretende hacer un negociete con la venta del Palas, lo mismo se encuentra con una Generalitat que le dice, ¿dónde vas con mantón de Manila?, que el edificio se rehabilitó con (mucho) dinero público. O sea, que de venderlo a Apple o a El Corte Inglés ni hablar del peluquín.

Eso sí, nadie le quita la posibilidad de fastidiar al alcalde y desahuciarlo del Palas. Haciendo amigos, que es su afición favorita. La Cámara pierde una pasta, pero total no es de Voldemort ni de su comité, que le aprueba las gracias por unanimidad, así que cero problemas. Y si no, pues hacen un ERE y tan felices.

En esa vida sin Mazón tengo mucha curiosidad por ver si florece el alcalde de Alicante, un tanto eclipsado por el ex MH (por cierto, le apeé motu proprio el tratamiento y ahora resulta que ya no lo tiene). Barcala necesita soltarse y tener voz propia, si es que es capaz, y si no, pues me temo que llevará el mismo camino que los alcaldes de Alicante que han pasado sin pena ni gloria por ese caserón. Muchos, demasiados alcaldes inanes para lo que necesitan los capitalinos.

Y me apetece un montón ver el devenir de Diana Morant y de Pilar Bernabé. ¿Se marchitarán como una rosa cortada al no tener enfrente un muñeco de pimpampún? ¿Serán capaces de convencer a la plebe de que son alternativa de algo?

Pero, fíjate por dónde, en esta vida sin Mazón a quien quiero ver es a Toni Pérez, alcalde de Benidorm y presidente de la Diputación, que es como si jugase en el Real Madrid de Courtois y de Mbappe simultáneamente. Espero y deseo que sea capaz de romper amarras y hacer que la Diputación vuelva a tener un papel protagonista, ahora que no tiene que enfrentarse a su amigo.

Porque, no nos engañemos, para hacerse hueco hay que pegar codazos y si no, más vale que se dedique sólo a su pueblo que, en mi opinión, lo hace bastante bien. Y de paso que no nos dé argumentos a los que, como yo, pensamos que la Dipu no vale más que para dar trabajo a propios y crear una red clientelar. En verdad es un anacronismo duplicador de administraciones y si no juega ni siquiera papel político, que cierren las puertas y apaguen la luz.

Y, ya de paso, siento expectación por saber qué será de Mazón sin Mazón. ¿Se le bajarán los humos? ¿Intentará ser humilde en vez de soberbio? ¿Cambiará ese tonito impostado, que tanto chirría, de sus discursos alargando la consonante final? ¿Se limitará a vivir en la jaula dorada que le vamos a pagar todos los ciudadanos “for the face”? ¿Regresará a la Cámara donde le guarda un puesto su hermano? ¿Hará un McArthur (o un Camps) amenazando con volver?

Vamor a ver, dicho en alicantino puro.

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