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Opinión | Tribuna

Así fue la reunión con el concejal de Movilidad

Tras más de dos años sin convocarse la Mesa de la Movilidad, solicitamos una reunión para pedir que volviera a funcionar esta herramienta de participación ciudadana. La respuesta estuvo marcada por excusas, contradicciones y una preocupante falta de empatía hacia quienes necesitan una ciudad más segura para desplazarse en bicicleta

La avenida Juan Carlos I, sin el carril bici que se eliminó en su momento.

La avenida Juan Carlos I, sin el carril bici que se eliminó en su momento. / ÁXEL ÁLVAREZ

Tras no haber podido hablar tranquilamente con el concejal de Movilidad en ninguna de las ocasiones anteriores, su secretaria nos dio un hueco una mañana en su despacho. Acudimos dos personas que hemos participado en la Mesa de Movilidad en años anteriores. El objetivo era sencillo y concreto: reclamar la convocatoria de la Mesa de la Movilidad como órgano estable de consulta y participación ciudadana.

Llevábamos una lista de propuestas y decisiones adoptadas en los últimos años sin pasar por dicha Mesa, decisiones que podrían haberse corregido o mejorado contando con el conocimiento de técnicos municipales, asociaciones vecinales, Policía, familias, taxistas y usuarios de la bicicleta. A Claudio Guilabert no le pareció bien casi ninguna propuesta. Y encontró nuevas excusas.

Intentamos que viera la Mesa como una herramienta de participación ciudadana positiva para su concejalía: aprovechar los puntos de vista de tantos colectivos diferentes (representantes del gobierno y sus técnicos, policías, colectivos ecologistas, asociaciones de familias, taxistas o agrupaciones vecinales), ayudaría a tomar mejores decisiones, tanto para preparar nuevos proyectos, cómo para evaluar los ya iniciados. Pero, a la excusa de no convocar hasta terminar los proyectos que ya están en marcha, sumó una nueva que nos dejó muy sorprendidos: si convocaba la Mesa y le proponemíamos 20 proyectos, no iba a poder hacerlos, y perdería credibilidad.

En realidad la credibilidad no se pierde cuando escuchas propuestas. La pierdes cuando prometes convocar la Mesa trimestralmente, pasan más de dos años (ocho posibles convocatorias), y dices que todavía no la vas a convocar. También se pierde cuando se elimina un carril bici acusándolo de peligroso -el de Josep Maria Buck- y poco después se construye otro del mismo estilo en otra calle -Orihuela-.

O cuando se afirma que existe una alternativa segura a ese carril para ir desde el centro a Carrús en bici y, dos años después, esa alternativa sigue sin aparecer.

Otra excusa fue responsabilizar a los técnicos (¿Qué pensarán ellos?). Pero quienes usamos la bici ya advertimos desde el primer día que no había alternativa segura sin reorganizar aparcamientos o carriles. Aquel carril bidireccional evitaba tener que circular por Vicente Blasco Ibáñez, una de las calles más peligrosas para la bici en la ciudad.

La reunión comenzó a volverse absurda y poco productiva cuando Claudio Guilabert intentó convencernos de que la alternativa que habían «diseñado» para Juan Carlos I era mejor que el propio carril bici eliminado.

Para ponernos en situación, imaginemos a una persona que viene en bici con su hija de diez años desde la zona de la Ciudad Deportiva hacia la Glorieta circulando por un carril bici bidireccional, segregado y directo, y llega a la calle Juan Carlos I. ¿Qué situación es mejor, entendiendo mejor cómo más segura y directa?:

a) Continuamos por un carril bici bidireccional, segregado, directo, y en 600 metros llegamos a la zona peatonalizada. Para volver, utilizamos el mismo carril en el otro sentido.

b) ¡Después de casi dos kilómetros se ha acabado el carril! ¿Ahora por dónde vamos?

- En la calzada hay dibujada una bici, aunque está ya medio borrada. Tiramos por ahí (Carrer Benicàssim).

- Yep, ¿y esa señal? Ah, nos tenemos que subir a la acera. Pasamos por en medio de la peatonalizada Doctor Fleming. Esquivo esa pelota con la que están jugando esos niños, y llevamos cuidado con la abuelica que está tomando el sol.

-Nos incorporamos a la derecha a un trozo de carril bici-acera antiguo. Nos lleva por calle Mercator.

- Nos toca volver a la calzada al incorporarnos a la calle Martín de Torres.

- Esta calle comienza es de sentido único, pero luego es de doble sentido. Problema: desde el otro sentido se nos cruzan sin pensárselo mucho para intentar aparcar a este lado, probablemente para ir al Mercadona. También hay coches parados «un momentito» en el mismo carril, obligándonos a pasar al carril contrario para poder seguir circulando.

- Después Martín de Torres se queda sin el sentido en el que vamos. Toca cambiar otra vez. ¿Hacia dónde? Una discreta señal nos envía hacia la izquierda. Cedemos el paso a los peatones, y ahora tenemos prioridad ante los que vienen desde enfrente (¿nos han visto?) y los que vienen por la izquierda, que han parado por los peatones. Hacemos el tramo por la calle Cruz Roja, y pillamos la calle Miguel de Unamuno.

- Por Miguel de Unamuno, compartiendo la calzada, pero con poco tráfico, llegamos a una nueva intersección con dos carriles con mucho tráfico. Volvemos a ver una señal de una bici que apenas se ve en la calzada. Seguimos un trozo por la calle del Doctor Jiménez Díaz, alejándonos otra vez de nuestro destino, la Corredera.

- Ahora giramos por Carrer Sant Vicent.

- Y llegamos a otra calzada de dos carriles con bastante tráfico. El carrer Porta d’Alacant, nos permite llegar por fin a la Corredera.

- ¿Para volver? Obviamente, será por otro sitio, ya lo buscaremos luego. Pero la próxima vez, ya no vendremos en bici; buscaremos algún autobús que nos venga bien, o pillaremos el coche.

La falta de empatía hacia quienes necesitan una movilidad segura -niños, adolescentes, personas mayores, o quienes simplemente quieren moverse sin riesgos- fue evidente. Cuando hablamos de movilidad ciclista no hablamos de ciclistas deportivos o activistas de la bici, sino de ciudad y de derechos cotidianos.

Tampoco hubo avances respecto al anillo ciclista, la ampliación de BiciElx con algunas estaciones imprescindibles o los corredores verdes pendientes en Carrús y El Pla, barrios muy necesitados.

Por cerrar con algo positivo: el concejal afirmó que en las plataformas únicas se permitirá la circulación ciclista en ambos sentidos y no puso impedimentos iniciales a estudiar una conexión ciclista por la calle Bigastro entre l’Aljub y la parte alta de Carrús. Tomamos nota, y lo recordaremos.

Pero lo esencial es claro: la participación ciudadana no es un obstáculo, es una herramienta para mejorar las decisiones públicas. La Mesa de la Movilidad está para eso. No convocarla es una decisión en la que perdemos todos.

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