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Construir un nuevo mercado laboral para el sector de la Construcción

El sector de la construcción celebra su Día Mundial con una cifra de crecimiento superior al 4%

El sector de la construcción celebra su Día Mundial con una cifra de crecimiento superior al 4% / Europa Press

El sector de la construcción tiene en el horizonte una serie de retos que requieren de la participación de todos para poder superarlos con éxito. Porque si bien estas cuestiones son propias de las empresas, sus consecuencias son sociales y colectivas, nos afectan a todos. Cuando la obra pública se resiente, la sociedad se constipa. Lo vemos a diario con las infraestructuras que no se ejecutan y el impacto económico (y también en vidas humanas en los casos más dramáticos) que supone. Y lo vemos en la pérdida de competitividad de nuestro tejido empresarial. La obra pública, la construcción en general, es el motor del resto de la actividad humana que viene condicionada por la calidad de sus infraestructuras. A modo de ejemplo, tenemos proyectos de alto interés socioeconómico, como son el Puerto Seco de Villena y la futura área empresarial Alcoi Sud, a los que hay que dar respuesta y ponerlos en marcha a corto plazo. Estos proyectos, entre otros muchos, son básicos para que la provincia no pierda la senda de su futuro.

Por ello, el sector de la construcción requiere una atención especial porque somos el origen de todas las cosas. No pedimos alimentar un monocultivo del ladrillo, como algunos aluden, sino asegurar un campo abonado y fértil para que todo pueda crecer. Y es ahí donde nosotros intervenimos. Somos ese campo. Reivindicamos nuestra aportación al progreso, al desarrollo social, a la lucha contra el cambio climático, y a la competitividad como sociedad. Nuestras obras son fundamentales para dar salida al conjunto de mercancías y servicios que se crean en los diferentes territorios, y para la entrada de los millones de turistas que nutren nuestro sector del turismo. Somos básicos para la agricultura, aseguramos el agua que se bebe en las casas, y no puede haber apuesta por la descarbonización de nuestro modelo de movilidad si no hay una transformación real en los sistemas de conexión urbana e interurbana.

Nada de eso será posible sin una apuesta decidida de las administraciones públicas por actualizar las infraestructuras de servicio público y la dotación correspondiente en obra pública. Pero además de convencimiento y compromiso con nuestro territorio y sus infraestructuras necesarias, es urgente abordar otros problemas del sector. No podremos hacer mucho si no abordamos un problema estructural como es la falta de trabajadores y trabajadoras en el sector. Solo la provincia de Alicante necesita 50.000 personas para atender la demanda de las empresas, un déficit que se da en todos los perfiles profesionales que requieren nuestras empresas. Esto se traduce, desgraciadamente, en el retraso sistemático de las obras públicas, casi en el 80 % de todas ellas. En la lentitud de abordar nuevos proyectos, incluso residenciales como requiere la población para aumentar la oferta de vivienda y facilitar su acceso. Contra este déficit de trabajadores es necesario construir un mercado laboral para el sector de la construcción.

Hay algunos aspectos que corresponden a la iniciativa conjunta del sector privado. Y hemos dado pasos en este sentido. En la actualidad, los diferentes convenios laborales y las retribuciones establecidas superan la media de otros sectores. Pero no se trata solo de salarios, necesitamos una valorización y reconocimiento de la actividad. Hay miles de personas, especialmente jóvenes, que buscan más y mejor formación, la generación de cursos de capacitación adaptados a las necesidades de las empresas, más prácticos y menos teóricos.

Son necesarios mecanismos de captación de profesionales en el extranjero, un proceso de reclutamiento que no dure en origen doce meses. Medidas que ayudarán a evitar la inmigración irregular, que las personas se jueguen la vida para llegar a España y que les permita un modelo de trabajo y residencia temporal con plenos derechos. Un sistema de reclutamiento de personal que responda a las necesidades del sector, donde puedan ir y volver de España sin necesidad de abandonar su país para siempre, y con la garantía de emigrar con toda la seguridad que aporta nuestro Estado de Derecho. La administración debe recuperar figuras laborales de interés como la de “aprendiz”, paso previo a otras que debemos reconfigurar como la de “peón”. Entidades como Labora –del que sabemos su firme compromiso– el propio Ministerio de Trabajo, los agentes sociales, las universidades y los entes vinculados a la Formación Profesional deben sumarse a esta tarea.

Al mismo tiempo, en el sector tenemos que avanzar en la racionalización de los horarios, en nuevas medidas de conciliación familiar sin perder competitividad ni rentabilidad, y en generar espacios donde la incorporación de la mujer en todas las categorías laborales sea una realidad.

Necesitamos la garantía de un territorio actualizado, con buenas vías de comunicación, suelo industrial de calidad adaptado al nuevo modelo de empresa, infraestructuras que permitan el acceso a los derechos básicos de educación y sanidad pública, entre otros. Y la agilidad suficiente para el desarrollo de una actividad que incremente la oferta de obra residencial que facilite el acceso a la vivienda de todas las capas sociales. Son muchas las cosas que hay que hacer en este sentido, pero a la hora de construir, bien nos valdría a todos empezar por hacer un nuevo mercado laboral para nuestro sector.

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