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Opinión | Desde la calle

Santo y seña

El Hort de les Portes Encarnades, que se ha rehabilitado, en una imagen reciente.

El Hort de les Portes Encarnades, que se ha rehabilitado, en una imagen reciente. / Matías Segarra

Entre los diversos elementos que configuran la identidad de Elche, algunos de ellos constituyen verdaderos iconos locales; entre ellos destaca la Virgen de la Asunción, o Maredéu como miles de ilicitanos la nombran. Es de Elche, no es de nadie y es de todos, y tiene y encuentra su casa cada año con objeto de la tradicional romería de la Virgen, en el barrio de Puertas Coloradas, y en concreto en la conocida Casa de la Virgen, que está sita en un huerto de propiedad privada, pero que gracias a la generosidad de sus propietarios ha sido cedida al Ayuntamiento por 30 años, para que éste la reforme y acondicione con toda la dignidad que merece.

El barrio de Puertas Tahúllas, o más comúnmente Puertas Coloradas, recibe su nombre de una circunstancia cuando menos curiosa, ya que en 1940 en la zona existían dos acequias de agua que confluían: la llamada de Filet de Fora y la de los Nuevos Riegos del Progreso, de manera que las puertas que hacían circular el paso del agua estaban pintadas de color rojo, y esas puertas dieron nombre al barrio.

Quiero felicitar al Gobierno municipal por su decisión de realizar las obras de acondicionamiento de la Casa de la Virgen, claramente necesarias y acertadas, pues hasta ahora a la casa desde que se inicia la romería de la Virgen del 28 de diciembre se encontraba en un estado lamentable, que al parecer a la izquierda nunca le importó.

Pero la actuación del Gobierno municipal no gira solo en torno a la rehabilitación de la casa, sino que se va a aprovechar también la circunstancia para mejorar su entorno. En este contexto, ha sido retirada la escultura del artista valenciano Salvador Soria Zapater, situada a escasos metros de la Casa de la Virgen y que se encontraba muy deteriorada. Este último hecho ha sido utilizado como armamento político por la izquierda, en mi opinión de forma burda.

Sin embargo, como ha confirmado el Gobierno municipal, la retirada de la escultura no se ha llevado a cabo para abandonarla en cualquier sitio, sino para restaurarla, y posteriormente trasladarla a otro espacio de la vía pública de la ciudad en el que pueda continuar luciéndose.

Como les decía, a este relato se han acogido el PSOE y Compromís de forma rápida para criticar al Gobierno municipal, y la crítica no tiene otros argumentos que el respeto a la memoria visual de la ciudad -lo que me parece un argumento muy débil-, y que las calles no deben estar marcadas por el catolicismo. Pues, en mi opinión, una vez rehabilitada la Casa de la Virgen, y teniendo en cuenta lo que representa para Elche la tradición de la Venida, que cada 28 de diciembre congrega a miles de ilicitanos, lo más razonable es que en su entorno se sitúe una escultura alusiva a esta tradición. ¿No les parece?

Por ello, la decisión del Alcalde es que la escultura que se sitúe en este entorno sea una referencia alegórica a las fiestas de la Venida de la Virgen, en la que al parecer podrá lucir su trabajo el artista, escultor e imaginero Ramón Cuenca Santo; estoy seguro de que será espectacular, puesto que es un consumado especialista en la materia.

Como todos los ilicitanos saben, la tradición dice que fue el guardacostas Francesc Cantó quien encontró la imagen de la Virgen de la Asunción en la Playa del Tamarit, en la vecina Santa Pola; y precisamente desde el Hort de Portes Encarnades parte la tradicional carrera a caballo del guardacostas que llega hasta la Plaça de Baix, un evento que marca el inicio de la procesión y que simboliza el reencuentro de la ciudad con su patrona, lo que explica a su vez la conexión del lugar, del barrio, con esta tradición ilicitana, y por tanto lo coherente que es la decisión del Gobierno municipal.

He dicho en muchas ocasiones que la política es muy miserable, ingrata y desagradecida, ya que cualquier cosa que se haga suscita la crítica del que no gobierna, del opositor. En este caso, la izquierda no acepta las decisiones de su rival y las critica por ser «religiosas», aunque luego seguro que les gustará salir en las fotos en la romería y la procesión con motivo de las fiestas de la Venida de la Virgen.

Lo sustancialmente relevante es que la inauguración de la nueva Casa de la Virgen será inminente, y coincidiendo con la celebración de la tradición en el próximo mes de diciembre, lo que hará que la casa tradicional se convierta en un pequeño museo o espacio expositivo, y será también la sede de la Sociedad Venida de la Virgen, que es la promotora y organizadora de este importante evento ilicitano, y a la que debemos estar sinceramente agradecidos.

Recomiendo que se tengan en cuenta por la ciudadanía estos simples razonamientos sobre lo que piensan unos y otros; y que cada uno saque sus propios conclusiones.

La noticia, y lo que cabe destacar aquí, es que la Mare de Déu, santo y seña de Elche, por fin tendrá una casa digna de su abolengo; Elche y los ilicitanos no merecemos menos, aunque a la izquierda no le guste el movimiento y el cambio realizado. Hasta pronto.

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