Opinión
Mentiras y disparates sobre el Pacto Verde Europeo

Llorca muestra su rechazo al Pacto Verde Europeo y al cierre de la central nuclear de Cofrentes / Europa Press
En la breve intervención de toma de posesión del nuevo presidente de la Generalitat Valenciana por el Partido Popular, Juan Francisco Pérez Llorca, habló de dirigir un Consell “transversal y no sectario”, que gobierne para todos desde coordenadas de diálogo y entendimiento. Sin embargo, la semana anterior, en su discurso de investidura en el que oficializaba el pacto de investidura con Vox, explicó un conjunto de medidas inquietantes para contentar a las exigencias de la ultraderecha que anuncian una etapa completamente distinta.
Resulta metafísicamente imposible soplar y sorber la sopa al mismo tiempo, como muchos políticos proclaman con frecuencia, algo que también ha hecho el nuevo presidente de la Generalitat en su debate de investidura y en la toma de posesión, con apenas cinco días de diferencia. Porque si alguien quiere ver sectarismo, dogmatismo e intolerancia a raudales, solo tiene que leer las 34 páginas en cuerpo 18 y con doble interlineado entre párrafos del discurso de investidura de Pérez Llorca, en el que va a encontrar buena parte de los odios doctrinales y el fanatismo acientífico que viene esparciendo la extrema derecha global como si de gasolina se tratara, para incendiar la convivencia y alimentar un creciente malestar.
Entre esos odios, destacan la obsesión contra la inmigración en una Comunidad como la nuestra que vive, depende y necesita a una población extranjera cuyos procesos de incorporación social y económica han sido muy destacables. También es relevante el rechazo hacia unas políticas de solidaridad compartida con menores migrantes no acompañados, de acuerdo con nuestras obligaciones legales jurídicamente vinculantes, arrojando sobre estos chavales desprecio y animadversión sin medida. Sin olvidar la ausencia de mención sobre uno de los mayores problemas mundiales que actualmente tenemos entre manos, absolutamente crucial para muchos de los desafíos que tiene que afrontar la población valenciana, su economía y hasta nuestra propia supervivencia, como es el cambio climático, tras haber vivido una de las mayores tragedias meteorológicas mundiales de la historia reciente. Particularmente llamativa es la defensa de muchos de los falsos relatos contra la inmigración que las fuerzas autoritarias y filofascistas extienden por el mundo, como hace Vox. Sin olvidar el mantenimiento de dañinas políticas fiscales en beneficio de las personas e instituciones con mayores recursos a través de más rebajas de impuestos que han vaciado de recursos a unos servicios públicos tan necesitados de ellos.
Estas y otras medidas anunciadas por el nuevo presidente de la Generalitat Valenciana en su investidura no son compatibles con la transversalidad con la que dice querer gobernar, siendo actuaciones que dan respuesta a las exigencias dogmáticas de la ultraderecha de Vox a cambio de su apoyo y aprobación. El problema no es que el PP haya blanqueado a la extrema derecha, sino que Vox ha conseguido situar al PP en su verdadero marco ideológico que, en España en estos momentos, conecta de lleno con las fuerzas más reaccionarias de todo el mundo, como se recoge en el discurso de investidura de Pérez Llorca para la Comunidad Valenciana.
Uno de los mejores ejemplos de lo que decimos lo tenemos en el furibundo rechazo que el nuevo presidente de la Generalitat, y sucesor de Carlos Mazón, ha anunciado contra el Pacto Verde Europeo, una de las políticas más importantes impulsada por la UE para hacer frente a los efectos del cambio climático y preparar mejor a la economía y a la sociedad europea frente a sus imparables daños. Sin embargo, el Pacto Verde Europeo se ha convertido en una de las bestias negras para la extrema derecha mundial y de Europa, así como para una amalgama de grupos negacionistas y conspiranoicos que hacen del cambio climático y sus evidencias científicas incuestionables, una de las batallas clave en las guerras culturales que mantienen.
El Pacto Verde Europeo es la estrategia más importante para dar respuesta a los acuerdos jurídicamente vinculantes derivados de los acuerdos de París contra el cambio climático del año 2015, que fijaron el objetivo de mantener el calentamiento de la temperatura global por debajo de 1,5º con respecto a los niveles preindustriales, alcanzando la neutralidad climática en 2050, algo fundamental para que no se desencadenen toda una secuencia catastrófica de acontecimientos mundiales. Para ello, la UE impulsa un conjunto de medidas para reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero, desarrollando un abanico amplio de actuaciones a través de diez áreas de trabajo en los campos de la reducción del uso de combustibles fósiles y su dependencia externa, el desarrollo regional, la mejora de los sistemas de transporte, la economía circular, la industria limpia, el impulso a una agricultura saludable, la protección de los ecosistemas y la biodiversidad, así como las energías verdes.
Frente a todo ello, el nuevo presidente de la Generalitat Valenciana no dejó de afirmar desatinos en su discurso de investidura, como que este Pacto “arruina inevitablemente a los que han dedicado su vida a cuidar el medio rural”, señalando que es una “impostura ecologista que las élites europeas han convertido en dogma”, comprometiéndose a eliminar todas las cargas derivadas del Pacto Verde Europeo.
El discurso negacionista más dogmático, extendido por las fuerzas reaccionarias mundiales, que ataca a la ciencia y a sus consensos para la mitigación de la crisis climática, en boca del presidente Pérez Llorca como programa de gobierno para la Comunidad Valenciana. Luego se preguntarán por las razones del crecimiento de Vox cuando desde el PP se entregan en cuerpo y alma a extender sus delirios.
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