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¿Existe una democracia respetada ampliamente?

El Rey Juan Carlos I aterriza en España tras el revuelo con sus memorias

El Rey Juan Carlos I aterriza en España tras el revuelo con sus memorias / Europa Press

El 47 aniversario de la Constitución nos ha vuelto a recordar ese instinto de convivencia que difícilmente respira por las hipérboles de la oposición. Respeto a principios como la libertad, justicia e igualdad. Están tocados ante las injusticias, la perversión y el riesgo de pobreza. Mejor o peor, la transición fue una realidad frente a divisiones partidistas, desafíos y amenazas. Que no cesan. Siempre está la necesidad de proteger los valores democráticos y un futuro de paz y progreso. Pero no todos defienden una carta magna inclusiva y útil para hoy y las generaciones futuras.

Es decir, los derechos fundamentales frente a la polarización de algunos interesados en no aportar nada positivo. Solo dispuestos a desestabilizar, a noquear a Sánchez con delirios y a destruir los avances sociales en vez de perseguir una estabilidad democrática en beneficio ciudadano. Es lo que la mayoría exige. ¿Es de recibo, por ejemplo, que haya un fallo sin los argumentos aún de una sentencia? Evidentemente, la derecha política, mediática y judicial va en un vehículo sin frenos.

A propósito de estas cuestiones, viene a cuento destacar la publicación en España del polémico volumen que reúne las memorias de Juan Carlos I. Reconciliación pretende precisamente eso con los españoles. Constan en acta sus numerosos recuerdos y pasajes de su reinado. Los hay buenos, regulares y francamente malos. El rey emérito pretende lavar su imagen, cosa difícil de conseguir. Porque, por desgracia, más de una página produce el efecto contrario y los agravios se reabren y amplifican. Incluso la Casa Real vuelve a tener jaqueca gracias a los capítulos más irritantes del insigne libro. Otros episodios de su vida invitan a incluir lo que no se dice exactamente, pero sí se ha ido conociendo a fondo en los últimos años.

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Los escándalos protagonizados fueron sucediéndose. La cacería de elefantes en Botsuana, supuesto fraude fiscal, presunto cobro de comisiones… Y archivo de causas que propició la inviolabilidad de la Corona o la prescripción de algunos delitos. Hizo regularizaciones ante Hacienda. Y hubo una denuncia por acoso presentada en Londres por una de sus examantes, Corinna Larsen. No fructificó. Felipe VI renunció a su herencia y le retiró a su padre la asignación económica para salvar la imagen real.

El mencionado libro acoge alabanzas a Franco, cuando más del 21 % de la población considera que los años de la dictadura fueron "buenos" o "muy buenos". Muchos votantes del PP y de Vox lo creen así. Para estos últimos, el sistema democrático es peor o mucho peor que el periodo franquista. Inocular contaminación es la clave de esa prosperidad en ciertos casos. Además, entiende Juan Carlos que las leyes de memoria "reavivan viejas heridas y el espíritu de venganza". No se puede considerar que solo se presta atención a las víctimas de un bando tras casi 40 años de autoritarismo. Naturalmente, cada uno cuenta las cosas según le va. En aquella etapa, al margen de las penalidades de quienes sufrieron directamente el rigor del régimen, la gente de a pie vivía con normalidad y acomodada a la situación.

¿Existe una democracia respetada ampliamente?

¿Existe una democracia respetada ampliamente?

La reconciliación del exjefe del Estado circula con escasa autocrítica de los errores cometidos durante su mandato. No obstante, a pesar de las crisis posteriores que marcaron su abdicación, el pueblo español y Juan Carlos condujeron al país hacia la democracia. Hubo aspectos favorables, habilidad política y compromiso, y fue un singular embajador que impulsó las relaciones con Iberoamérica y el mundo árabe. Y se impulsó el desarrollo económico. Recuérdese el papel de Adolfo Suárez, de Fernández Miranda o de Gutiérrez Mellado para llevar la nave a puerto. Ahora bien, ¿existen un auténtico sistema democrático y una ley de leyes respetada ampliamente?

Cabe recordar el intento de golpe de Estado del 23F, ahora que se ha estrenado la miniserie Anatomía de un instante, una adaptación de la novela de no ficción de Javier Cercas. Hubo otra, 23F, el día más difícil del rey, en 2009. Mucho se ha venido hablando desde entonces sobre esta espinosa y enigmática fecha.

Luis María Anson, que no es un señor que pasaba por ahí, escribió que el general Armada, jefe de la Casa del Rey, engañó a casi todos proponiendo un gobierno de concentración, de salvación, para evitar el golpe de los generales franquistas, y que había un gabinete de ministros en la sombra. Una "operación chapucera", dijo.

El veterano periodista ha defendido que "Juan Carlos estaba de acuerdo con Armada y Felipe González". Dar un golpe de timón y cambiar el rumbo del país, al parecer, eran los objetivos. Nunca ha dicho nada González al respecto. El silencio también habla. De haber ocurrido esos hechos de este modo, echaron tierra encima los que fueron cómplices por acción u omisión. Siempre hubo sospechas e incluso Jordi Évole se sacó de la manga aquel falso documental con el que hizo creer que el 23F era un montaje. O la verdad de una mentira. ¿Reconciliación? El personal tiene la palabra.

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