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Opinión | Desde la calle

Renacimiento de un símbolo

Así avanzan las obras del Restaurante del Parque Municipal de Elche

Así avanzan las obras del Restaurante del Parque Municipal de Elche / Áxel Álvarez

En el corazón verde de Elche, y sumergido en el Palmeral, se encuentra el viejo restaurante del Parque Municipal, dentro del propio Parque Municipal, que existe gracias a que en su día el Doctor Caro cedió todos sus terrenos en favor de la Virgen de la Asunción, lo que permitió que en 1946 se inaugurara el Parque, y después en 1961 se abriera el restaurante, objeto de esta glosa, y que hoy vuelve a reclamar su sitio, ya que durante años, en concreto desde el 2018, ha sido un edificio cerrado, con sus puertas hinchadas por el abandono y sus ventanas haciendo de espejo roto a la memoria de los ilicitanos, quedó así, quieto, como si esperara que alguien recordara que también formaba parte del paisaje sentimental de la ciudad.

Ahora, tras mucho papeleo, informes patrimoniales y obras que avanzan al ritmo paciente que exigen estas cosas, el restaurante despierta; sus paredes se vacían para volver a llenarse, su interior se rehace y su piel envejecida se renueva sin perder el respeto por lo que significa estar en pleno Palmeral, Patrimonio de la Humanidad.

Rehabilitado y nuevo, cuando abra, podrá acoger a un millar de personas, y será, como fue, un entorno magnífico de encuentros y sobremesas largas, de esas que solo saben darse bajo la sombra de los dátiles; el lugar de siempre.

Estoy seguro que será un hito para la ciudad, vivo y con modernidad, y lo que de verdad vuelve es un lugar querido que durante décadas formó parte de la vida cotidiana, tal vez por eso su reapertura no es solo la recuperación de un local, sino un gesto simbólico; una reparación del vínculo entre el parque y los ilicitanos.

En abril o mayo de 2026, si nada se tuerce, las luces volverán a encenderse, y por tal hecho recientemente el alcalde, Pablo Ruz, se enorgullecía de presentar la recuperación de uno de los hitos más emblemáticos de la ciudad como referente histórico que renace totalmente renovado para ofrecer a ilicitanos y visitantes un lugar único en pleno corazón del Palmeral.

Es de justicia reconocer el esfuerzo del Gobierno municipal en la habilitación generalizada y puesta a punto de diferentes inmuebles en la ciudad, que nunca entenderé porque la izquierda socialista cuando gobernaba permanecía impasible en estos asuntos, como si no tuvieran importancia.

El proyecto combina tradición y vanguardia para devolverle la vida a un icono local muy querido por la ciudadanía, de manera que esta reapertura del restaurante supone un paso más en el compromiso municipal por revitalizar espacios emblemáticos, fortalecer la actividad cultural y turística y seguir construyendo una ciudad viva, acogedora y sostenible.

La rehabilitación integral la está llevando a cabo la empresa concesionaria, y las obras, iniciadas el pasado año y actualmente en marcha, se encuentran avanzadas y traerán también la actividad económica a este espacio singular como punto de encuentro habitual para la ciudadanía.

La intervención abarca una renovación interior completa, mejoras de accesibilidad, modernización de instalaciones y la preparación de un sótano polivalente capaz de albergar espectáculos y eventos, respondiendo a la idea que ha tenido el Ayuntamiento y con la intención de devolver al Parque Municipal el histórico restaurante, respetando el entorno y siendo capaz de dinamizar la vida cultural y social de la ciudad.

Comienzan las obras del Restaurante del Parque Municipal de Elche

Áxel Álvarez

El resultado será un recinto amplio, con varios salones, zonas de terraza y una capacidad importante, convirtiéndose en uno de los mayores referentes hosteleros y de eventos de Elche.

En cuanto a la oferta gastronómica parece que apostará por una cocina mediterránea vinculada al producto local, con el objetivo de resultar atractivo tanto para residentes como para visitantes, lo que me trae a la memoria la ensaladilla con la cerveza y los famosos tigres. ¿Se acuerdan?

Así, verá la luz en la primavera del próximo año, una fecha que marcará el retorno oficial de lo que ha supuso para muchos ilicitanos un escenario mítico de celebraciones, bodas, comidas familiares e institucionales, de manera que Elche se prepara así para recuperar uno de sus rincones más reconocibles.

Su regreso no es solo una noticia de una obra sin más; para muchos vecinos es una recuperación sentimental, ya que siempre formó parte de nosotros, de nuestra vida social, su cierre no cabe duda de que dejó un vacío difícil de ignorar en el corazón verde de la ciudad.

Para muchos ilicitanos, hablar del restaurante del Parque Municipal es hablar de recuerdos, basta recorrer la calle y preguntar a conocidos, como he hecho, y que, tras anunciarse su reapertura, vuelven a mirar hacia el edificio con una mezcla de nostalgia y expectativa.

Decía una vecina de 62 años: "Aquí celebré mi boda en el 89, aún recuerdo las luces encendidas entre las palmeras". "Cuando lo cerraron me dio mucha pena, era como si una parte del parque se apagara, ojalá lo cuiden como merece", añadía.

También un señor ya jubilado trabajador del calzado me contaba: "Yo venía muchos domingos con la familia". "El Parque estaba lleno de vida, me alegra que el Ayuntamiento lo recupere, ya tocaba."

Para los más jóvenes, el acontecimiento es casi una promesa más que un recuerdo, una joven de 27 años, me reconoció que nunca llegó a entrar, y me dijo: "Cuando era adolescente ya estaba cerrado, estoy deseando verlo abierto, mis padres me han contado, el parque necesita lugares donde hacer cosas, conciertos, actividades, puede ser un puntazo para Elche".

Así, desde el Ayuntamiento destacan que el nuevo restaurante está llamado a convertirse en un centro neurálgico de actividades, degustaciones gastronómicas, programación cultural, eventos privados y propuestas turísticas que pongan en valor el entorno del Palmeral, y como propulsor turístico.

Porque, aunque los edificios pueden cerrarse, los espacios que pertenecen a una ciudad nunca desaparecen del todo, y eso también le pasa a Elche, qué suerte, solo queda esperar a que alguien vuelva a encender la luz, que ya era hora. Hasta pronto.

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