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Opinión | Crónicas lucentinas

La tregua de Navidad

Los jugadores del HLA Alicante chocan las manos durante un tiempo muerto.

Los jugadores del HLA Alicante chocan las manos durante un tiempo muerto. / Héctor Fuentes

Una de las mayores sorpresas que dejó el curso de la Primera Guerra Mundial fue la espontánea tregua que franceses, británicos y alemanes iniciaron durante la Navidad de 1914. Conforme se acercaban las fechas navideñas, esas de compartir en familia y pasar tiempo con los seres queridos, los soldados del frente occidental de la Gran Guerra comenzaron a cruzar las trincheras tímidamente para charlar un rato, intercambiar comida o ponerse al día de las ligas de fútbol de cada país.

Poco a poco, la tensión se fue rebajando y se convirtió en habitual hacer intercambio de periódicos, regalos, hasta el punto de que los alemanes pusieron velas y árboles de Navidad en sus trincheras, mientras que los británicos respondieron cantando villancicos y regalando chocolate, tabaco y alcohol a los germanos.

Más de cien mil hombres depusieron las armas esos días para entonar canciones tradicionales a coro con el enemigo; se montaron partidos de fútbol con improvisados balones y se estrechó la mano sin pudor a quien antes se apuntaba con un arma. Cientos de hombres cansados de luchar eligieron compartir aquello que tenían y sumarse en cánticos de paz y armonía, para enfado de sus superiores.

Nunca habría una tregua navideña como aquella de hace 111 años en las cruentas guerras que aún hoy nos asuelan. Y en esa guerra deportiva que disputa nuestro Lucentum, apenas se para en Navidad. El HLA Alicante llegó a la Nochebuena con una impresionante victoria fuera de casa, venciendo a Grupo Ureta Tizona en Burgos con un colosal Deng Geu y la efectividad de los de siempre.

Deng Geu se suspende en el aire para buscar los dos puntos pese a la intimidación de Kamba.

Deng Geu se suspende en el aire para buscar los dos puntos pese a la intimidación de Kamba. / Victor Quintana

La Primera FEB no nos da ni un respiro en vacaciones, y este domingo la jornada 14 nos trae la visita de Grupo Caesa Seguros FC Cartagena, hundido en la clasificación. Los de Félix Alonso necesitan ganar urgentemente para salir del descenso, mientras el Lucentum afronta el choque desde su plácida tercera posición en la tabla. No ha sido mal año para los lucentinos, que sobrevivieron a las penurias de la temporada pasada y ahora disfrutan de su momento más dulce de la mano de Rubén Perelló, con nueve victorias y tres derrotas como balance. Y la única manera de continuar la racha es no conceder tregua al rival.

Por mucho que sea Navidad, por muy cercanos que sintamos a los cartageneros, esta liga no entiende de armonía ni de villancicos a coro con el enemigo. En las trincheras del Centro de Tecnificación, al filo del mediodía, este domingo aguarda otro encuentro sin cuartel y los hombres de Perelló se preparan para afrontar otra jornada de pelea por la victoria. Aunque sea Navidad, no hay tregua.

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