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Opinión | Esto no es un cuaderno

Todo es entropía (o casi)

La escultura «Geografía de la Memoria», de Eutiquio Estirado.

La escultura «Geografía de la Memoria», de Eutiquio Estirado. / Matías Segarra

«Puede que me equivoque, pero creo que usted se equivoca». El conflicto de los Hermanos Marx, película de 1930

Aseguran los científicos que es imposible saber cómo funciona el mundo sin entender qué es la entropía y, por extensión, la fundamental segunda ley de la termodinámica. Vamos al concepto, que es lo importante. La famosa aunque incomprendida entropía es una magnitud física que describe la tendencia natural de los sistemas a evolucionar hacia estados de mayor desorden o aleatoriedad. Añadamos que, en un sistema aislado, la entropía tiende a aumentar con el tiempo, lo que refleja la irreversibilidad de los procesos naturales, y por ende del mundo en que vivimos.

No viene mal traer a colación la entropía en estos tiempos en que el desorden mundial tiende a incrementarse aceleradamente, en estos albores de un nuevo año marcado por la incertidumbre (la de Heisenberg y la socrática), cuando no por la desconfianza y la zozobra. Todo ello unido a una meteorología más inclemente de lo habitual por estos pagos en fechas navideñas y Año Nuevo. Hasta el extremo de que la lluvia provocó la suspensión de la romería de la Vinguda de la Mare de Déu desde la playa del Tamarit a Elche y la posterior galopada de Cantó, además del traslado de la Patrona a Santa María. Menos mal que el previsor alcalde, Pablo Ruz, ya se había apresurado a celebrar una romería con la imagen una semana antes, por lo que pudiera pasar (y pasó).

La lluvia no pudo, sin embargo, con la procesión del 29, con lo que el concejal popular Claudio Guilabert tuvo ocasión de estrenarse en la programación oficial como nuevo guardacostas. Aunque no le fue posible demostrar sus habilidades hípicas como jinete de galopada, ni su profundo conocimiento de los espacios públicos, incluidas las curvas y rectas del recorrido. Pero es posible que, igual que se celebran procesiones de Semana Santa en octubre, quizás el alcalde esté ideando cómo recuperar la carrera de Cantó el día menos pensado. Tal vez para san Agatángelo. Ánimo, que no está todo perdido.

La cuestión es que, como queda apuntado, estamos ya en 2026 aunque algunos todavía no se hayan enterado. Siguen plenamente imbuidos del espíritu navideño, y el hecho de que el belén de la Glorieta siga abierto y el alumbrado puesto no ayudan a romper el encantamiento pascual. Pese a los contratiempos meteorológicos y las suspensiones de actos en las fiestas, el alcalde no se ha desanimado y ya prepara con intensidad este el último ejercicio completo de gestión del actual bipartito, para que sea un no parar. Buena parte, eso sí, son proyectos heredados del anterior gobierno de izquierdas; es lo que tienen los tiempos político-administrativos. Pero él tiene los suyos propios y los hará notar.

Ruz ya ha advertido a su equipo que este año hay que echar el resto y para ello ha preparado un calendario intenso de obras y proyectos, paneles y vídeos; además, por supuesto, de inauguraciones de todo lo inaugurable, sin escatimar gasto. Con permiso (o sin él) del guardián de la caja municipal, el vicealcalde Francisco Soler, que seguramente sentirá más de un sudor frío (e incluso helado) en vista de lo que se le viene encima.

Dado que las grandes promesas electorales de responsabilidad externa (el Tram, la Ronda Sur y el museo de la Generalitat en las antiguas Clarisas, todos ellos compromisos autonómicos, y el Palacio de Congresos, de la Diputación) seguirán hasta final de legislatura en el limbo administrativo, no queda para Ruz más que aplicarse a lo que controla, y poner en marcha para ello la maquinaria crediticia. Asegura Soler (sin mucha convicción, eso sí) que no pedirán a los bancos los 31 millones que prevén las cuentas municipales (de los 51 contemplados para inversiones), que serán menos. Quizás porque como aseguró Aurora Rodil en la presentación del presupuesto, ya han cumplido el 90% del pacto de Valverde firmado por PP y Vox en 2023, por lo que incluso se plantean ampliarlo para tener trabajo este año y medio; al menos en un 20%. Eso por lo menos.

Lo que sucede es que los porcentajes no acaban de cuadrar del todo. En mayo de 2024, al cumplirse un año de la entente entre los dos partidos de derechas, la portaVox Rodil aseguró que ya tenían en marcha el 90% de las medidas contempladas en el pacto, aunque días más tarde Ruz redujo el guarismo al 75%, tras ajustar algunos decimales y aplicar el teorema de incompletitud de Gödel. Ahora, año y medio después, la concejala de Familia y Mayores vuelve con el 90%. O no han hecho nada ese tiempo o las cuitas internas en su grupo, con una dimisión y un amago, le han trastocado las cuentas. Con lo fácil que sería consultar a la socialista Patricia Maciá, que lleva al céntimo las cuentas del bipartito.

Pablo Ruz durante la presentación del proyecto de reforma nueva plaza del congreso eucaristico.

Pablo Ruz durante la presentación del proyecto de reforma de la plaza del Congreso Eucarístico. / AXEL ALVAREZ

Una de las actuaciones que Ruz acometerá este año (después de Semana Santa) es la reforma de la plaza del Congreso Eucarístico y el entorno de Santa María, por importe de casi tres millones. Se eliminarán los molestos escalones, se renovará el deteriorado pavimento, se cambiarán los naranjos bordes por plátanos de sombra (el árbol favorito de Ruz) e incluso se colocará una especie de estanque redondo que simulará el cielo del Misteri en la tierra.

No se descarta colocar algún detalle sobre la lámina de agua, incluso una Virgen, aunque el alcalde no quiso desvelar este detalle para que sea una sorpresa cuando la ponga. Con ello se formaría un triángulo (o quizás trapezoide) catecumenal perfecto, delimitado por la escultura de la Mare de Déu ubicada frente al Hort del Xocolater, la del nuevo estanque, las tres Marías junto a la Calahorra y el futuro mosaico gigante de la Patrona que se colocará en la casa de l’Orxata, junto a Santa María.

No se incluirá en este nuevo eje mariano, por razones obvias, la escultura Geografía de la Memoria del artista ilicitano Eutiquio Estirado, instalada en 2008 junto al edificio de la Mutua como un homenaje a las mujeres y su creatividad. La obra-fuente se desplazará varios metros hacia el puente de Altamira, aunque teniendo en cuenta la tendencia del alcalde a desplazar esculturas modernas lejos de sus lugares originales (véase –bueno, no, porque ya no está— la obra de Salvador Soria de Portes Encarnaes, sustituida por ¡tachán! una imagen mariana), es probable que acabe finalmente al otro lado del cauce (o dentro incluso). En fin, como diría un sabio romano, sumus quod sumus. Pues eso.

El nuevo año comienza también con una baja sensible, la primera en las filas de la oposición en este mandato. Nada menos que la del exalcalde socialista Carlos González, que en plenas celebraciones navideñas decidió hacer mutis por el foro después de haberlo hecho en el Salón de Plenos durante dos años. Pasa a dedicarse plenamente a la abogacía y no al 25% como lo venía haciendo hasta ahora.

El PSOE le agasajó en su marcha, en especial el secretario general, Alejandro Soler, quien quizás para compensar que no ha permitido a González abrir la boca en las sesiones plenarias, le dejó explayarse en su despedida en el partido. Acto del que, por lo visto y oído, salió ungido como candidato in pectore a las próximas municipales el actual portavoz municipal Héctor Díez. Así ahora podrá emplearse más a fondo en la tarea opositora (si ello es posible).

A Ruz casi se le saltan las lágrimas (al menos las de un ojo) en su elogiosa despedida de la corporación a su antecesor en el cargo. Porque una cosa es la batalla en la política activa y otra adquirir la condición seráfica de exalcalde, como es el caso. Y ya sabemos el respeto y la admiración que el actual presidente de la corporación siente por todos los que le han precedido en el cargo desde los tiempos de las Cortes de Cádiz. Todo un detalle que es de agradecer en los crispados tiempos que corren. Y encima, por circunstancias de la vida política y de la composición de las listas, el puesto de González en la bancada socialista lo ocupará quien fuera su jefe de gabinete de Alcaldía (y a la sazón primo suyo), Miguel Serna. ¿Será otro efecto de la entropía?

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