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Opinión | En la barra del Café Época

Al ataque

La plaza del Congreso Eucarístico de Elche, en una imagen de hace unos días.

La plaza del Congreso Eucarístico de Elche, en una imagen de hace unos días. / Áxel Álvarez

«En política, querido mío, y vos lo sabéis tan bien como yo, no hay hombres, sino ideas; no sentimientos, sino intereses; en política no se mata a un hombre, sino se allana un obstáculo» .

Alejandro Dumas

Aunque aún estamos en Pascua, pues ya saben aquello de que «hasta San Antón Pascuas son», y prueba evidente de ello es que el Belén municipal aún está expuesto en la Glorieta, lo cierto y verdad es que los fastos navideños han quedado atrás, el año 2025 ha sido despedido a lo grande, como se merecía, a todo trapo y a lo loco, y nosotros, los mortales, nos encontramos en estos momentos con un par de kilos de más (Virgencita, que solo sean un par de kilos), comenzando a subir la empinada cuesta de enero, comprometidos sentimentalmente en al menos intentar dar fiel cumplimiento a alguno de los propósitos del año nuevo, tarea nada fácil no se crean (eso de tomar cerveza 0,0 es una purga y al que la inventó habría que salarlo) y en plena campaña de rebajas, que uno ya no sabe de dónde sacar, pues no les digo más, de tanto ir al cajero automático en estos pasados días de fiesta, ayer cuando volví a ir, en vez de escuchar el mensaje de siempre, el cajero me dijo: «¿Pepe, eres tú? No jodas, ¿otra vez aquí? ¡Eres el mejor!»... Mientras hacía sonar a todo trapo la música de la película Cabaret, ¡ahí no es nada! Yo no sabía dónde meterme.

El mes de enero es un tiempo exigente, tanto en lo físico, por aquello de perder los kilos, como en lo económico, por aquello de las rebajas y de las ofertas del súper, y en lo ideológico, por aquello de cumplir algún propósito y de no sucumbir de forma inmediata al desaliento, pero, comparado con lo que les espera a los políticos municipales, no es nada, una broma sin más, pues para ellos comienza el tercer año de mandato, el año clave, el año donde los proyectos se deben convertir en realidad con el propósito de servir de fundamento e inducción al voto de la ciudadanía. Por eso, no vean cómo están las cosas por la Plaça de Baix, un frenesí, un arrebato, un no parar, es como si se estuviera rodando el concurso El Desafio, pero a lo bestia, unos reunidos, otros pensando, algunos asesores sudorosos con mallas y calentadores subiendo y bajando las escaleras del Ayuntamiento, diciendo: «¡Se me ha ocurrido un proyecto, o dos!». Mientras, otro le decía a la pared: «¡Y a mí una ocurrencia loca, de esas que son históricas, extraordinarias y nunca antes vista!».

Concejales dando ruedas de prensa día sí y día también sobre cualquier cuestión: que si ya no vamos a poner sillas en la Cabalgata de Reyes, que si vamos a reformar la plaza del Congreso Eucarístico, que ya veremos si pedimos los préstamos referidos en los presupuestos, que si te has pintado la sonrisa de carmín, que si lo de Jayton, que como las rebajas de Modas Conchita no hay ninguna, que lo que más me gusta es bailar el cha-cha-chá, que si vamos a reforzar las líneas de los autobuses urbanos, que lo del Mercado Central sin parking va para adelante, ¿qué que es eso del TRAM?, que vamos a plantar árboles como si esto fuera la selva por lo que le vamos a dedicar una replaceta a Tarzán, que lo de San Antón va, pero lento, igual que lo que de Porfirio Pascual, que seguiremos poniendo solo imágenes religiosas en los espacios públicos para convertir en realidad aquello de «Elche, el cielo en la tierra», que es muy bueno para la salud arramblar garbanzos, y así sin parar, uno tras otro desde las ocho de la mañana a las tres de la tarde, y no quieran saber cómo esta el responsable de las redes sociales municipales, con taquicardia y cefaleas: que si ahora vamos a inaugurar en El Toscar la Panaderia Manola y Hermanos, a las diez hay que publicar que hemos puesto un banco en la calle Camilo Flamarión, a las 10.30 horas un publirreportaje sobre las plataformas únicas en Elche y la canela en rama, a las 11 un canutazo del alcalde dándole la medalla del Bimil·lenari al que cuenta en el Ayuntamiento cuando hay que contar, que se lo ha ganado a pulso, a las 12 el Ángelus y después un reel con el alcalde y don José Claudio cocinando saludablemente. ¡Hijo de mi vida! ¡Qué por nadie pase!

Y es que el alcalde, muy cuco él, es muy consciente de que acabamos de empezar el tercer año de mandato, un año clave en el futuro devenir de sus intereses políticos, ya que aquello que este año no se haga se quedará para engrosar futuras promesas electorales, y, por ello, simulando a la profesora Lydia Grant en la icónica serie de televisión Fama, ha reunido en el Gran Teatro a todo su equipo y a los símbolos o referentes sociales de la ciudad: concejales, asesores, responsables de las empresas municipales, organismos autónomos, reinas y damas de las fiestas, responsables de los distritos, a la Dama Viviente y a Noé y desde el escenario les ha dicho aquello de «la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar... Con sudor».

Mientras el equipo de gobierno ya se prepara para la maratón política de este año, la oposición tampoco se queda atrás, no se crean, parece ser que pronto se presentará el candidato, que no lo va a tener nada fácil, pues quizás por la hiperactividad del alcalde, quizás por el trabajo en las redes sociales, quizás porque ante los problemas se toman decisiones y se explican, aunque no gusten, quizás por todo ello, vayan ustedes a saber, todo apunta a que el relato en la calle hasta la fecha lo tiene ganado el alcalde, y si no escuchen las conversaciones de terraza o de las colas del súper y verán, y salvo que el alcalde se pase de frenada ideológica excluyente a consecuencia del padecimiento del síndrome de Hibris, cosa que puede ser posible, que la oposición encuentre la manera efectiva de evidenciar los desgarros en los pespuntes de la gestión municipal, que haberlos haylos o que sea capaz de presentar un programa de proyectos y actuaciones real, efectivo y comprensible, pegado a los problemas de los ilicitanos, quitarle el relato al alcalde va a ser un reto tan dificultoso como subir la Sierra de Mariola en cuclillas.

Pero tanto unos como otros aún están a tiempo de conseguir sus propósitos electorales, tienen todo un año por delante, con sus días laborales, con sus festivos, con sus romerías, sus procesiones, con los días internacionales (este lunes era el día internacional de besar a un pelirojo. ¡Es que al tío que elige estas celebraciones no le caben entre las piernas¡), con sus días de sol, playa y chancletas y sus días de lluvia y viento, así que no pierdan tiempo ¡y al ataque!, que esto vuela y para mañana es tarde, que, como dijo William Shakespeare, «el tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que tienen miedo, muy largo para los que lamentan, muy corto para los que festejan, pero para los que aman el tiempo es una eternidad».

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