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Opinión | Tribuna

Juan Matías Sepulcre Martínez

Juan Matías Sepulcre Martínez

Profesor titular del Departamento de Matemáticas de la UA

Alicante, capital de las matemáticas

Estudiantes de la Universidad de Alicante, en imagen de archivo

Estudiantes de la Universidad de Alicante, en imagen de archivo / David Revenga

La próxima semana, del 19 al 23 de enero de 2026, Alicante y la Universidad de Alicante se convertirán en el epicentro de la comunidad matemática española. No es una afirmación grandilocuente, sino una realidad: por primera vez en su historia, la Comunidad Valenciana acogerá el Congreso Bienal de la Real Sociedad Matemática Española (RSME), la cita más importante de esta disciplina en nuestro país. Un acontecimiento que trasciende lo académico y que merece ser celebrado como lo que es: una magnífica noticia para la ciudad, para la universidad y para la sociedad en su conjunto.

Durante varios días, más de 500 participantes procedentes de universidades y centros de investigación de toda España, junto con investigadores internacionales, se darán cita en nuestro campus. Desde investigadores que inician su carrera hasta matemáticos de larga trayectoria, especialistas en áreas muy diversas, compartirán resultados, ideas, inquietudes y proyectos. La Bienal no es solo un congreso científico: es un espacio de encuentro, de colaboración y de construcción de comunidad. Un lugar donde se refuerzan lazos y nacen nuevas iniciativas.

Los datos hablan por sí solos: se celebrarán un total de 33 sesiones especiales —la cifra más alta alcanzada hasta ahora— sobre una amplia variedad de temáticas, tanto de matemáticas puras como aplicadas. Junto a las conferencias plenarias, las sesiones especiales y las comunicaciones en formato oral y póster, se han organizado dos mesas redondas que abordan cuestiones de enorme actualidad, como la cooperación internacional en matemáticas o la preocupante situación de la enseñanza de esta materia en secundaria. A ello se suman unas jornadas específicas de formación para profesorado de secundaria, organizadas en colaboración con el Cefire, bajo el título “Cómo mejorar la enseñanza de las matemáticas en ESO y Bachillerato”, un gesto claro de compromiso con la educación y con quienes cada día están en las aulas. El Comité Organizador ha programado, además, una sesión especial dedicada a la divulgación matemática, abierta al público en general.

Porque las matemáticas no son una torre de marfil. Están en la base de la tecnología, la economía, la medicina, la ingeniería, la inteligencia artificial o la toma de decisiones. Pero también están en la escuela, en la formación de nuestros jóvenes y en su capacidad para razonar, analizar y enfrentarse a problemas complejos. Que una de las mesas redondas se titule “La enseñanza de matemáticas en riesgo: diagnóstico y propuestas para una profesión imprescindible” no es casualidad. Es una llamada de atención que merece ser escuchada.

La Bienal será también una magnífica oportunidad para mostrar al exterior la riqueza de nuestra universidad y de nuestro entorno. El campus de la Universidad de Alicante, con su diseño abierto y su dinamismo, será el escenario de un programa científico de primer nivel y de un atractivo conjunto de actividades complementarias: exposiciones, visitas culturales, recorridos por la ciudad de Alicante, al Castillo de Santa Bárbara, al yacimiento arqueológico de la Alcudia de Elche o a la casa natalicia de Jorge Juan Santacilia en Novelda. Una forma de unir ciencia, cultura e identidad.

No es menor el hecho de que la UA celebrará en 2027 los 30 años de los estudios de Matemáticas. La Bienal llega, por tanto, en un momento simbólico, y servirá para visibilizar el trabajo de los distintos grupos de investigación de la universidad y la implicación de tres departamentos que han trabajado de forma coordinada y entusiasta para hacer posible este evento. Detrás de cada congreso hay muchas horas de esfuerzo silencioso, de planificación, de reuniones y de compromiso. Y este no es una excepción.

La provincia de Alicante es sol, es mar, es turismo y es calidad de vida. Pero también es universidad, investigación, talento y conocimiento. Acoger la Bienal de la RSME es una forma de decir que aquí también se hace ciencia de calidad, que aquí se piensa, se investiga y se construye futuro. Es una oportunidad para que Alicante se llene de acentos, de pizarras improvisadas, de conversaciones apasionadas sobre teoremas, modelos y aplicaciones. Y, sobre todo, es una oportunidad para acercar las matemáticas a la sociedad, para romper estereotipos y para recordar que detrás de cada avance hay personas con curiosidad, creatividad y ganas de mejorar el mundo.

En 2026, Alicante no solo será un destino atractivo. Será, durante unos días, la capital de las matemáticas. Y eso es, sin duda, motivo de orgullo.

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