Opinión | Palabras gruesas

Doctor en Sociología y Analista Político
Chiringuitos municipales que dañan al Ayuntamiento

Alicante inaugura la Oficina del Cuidador, una de las condiciones de Vox al PP / Jose Navarro
Uno de los peajes de la gestión del PP bajo el liderazgo de su alcalde, Luis Barcala, al frente del Ayuntamiento de Alicante durante su mandato es, sin ninguna duda, el haber convertido el municipio en laboratorio de la extrema derecha, blanqueando a Vox e impulsando su ideario ultraderechista y dogmático. Representa, sin duda, un gran éxito para esta fuerza reaccionaria que presume de imponer su agenda sin gobernar, condicionando así la política del PP a cambio de apoyar a Barcala como alcalde.
De esta forma, los acuerdos que el alcalde ha ido suscribiendo con Vox en el Ayuntamiento de Alicante, impuestos desde Madrid, pasan por asumir elementos ideológicos fundamentales para esta fuerza reaccionaria con una visión ultraliberal de la gestión municipal, reduciendo o eliminando aspectos clave en materia social, de solidaridad, participación ciudadana, lucha contra la violencia de género, políticas igualitarias y defensa de colectivos vulnerables. Por si fuera poco, por vez primera en la historia democrática de la ciudad se ha impulsado una agenda dogmática que conecta con el ideario impulsado por el autoritarismo posdemocrático en el mundo, criminalizando a inmigrantes y a menores migrantes no acompañados, persiguiendo a colectivos vulnerables, impulsando discursos y mensajes radicales falsos, dando cobertura a dispositivos que niegan derechos legales esenciales que son sustituidos por creencias y prácticas de colectivos ultracatólicos.
No es una buena herencia para la convivencia este giro reaccionario en Alicante impulsado por Barcala, en una ciudad abierta, diversa y tolerante como ha sido siempre Alicante, pero así pasará a la historia, sin duda.
Y entre las muchas cesiones que el PP ha hecho a los ediles de Vox en Alicante se encuentran diferentes “chiringuitos” al servicio de la propaganda ideológica de la ultraderecha, en lugar de atender las necesidades sentidas de los vecinos y reforzar el funcionamiento de los servicios municipales y de sus profesionales.
Hasta la fecha, tres han sido las oficinas abiertas en la ciudad para predicar la ideología reaccionaria de la ultraderecha en la ciudad: una oficina “antiokupas”, otra oficina “antiaborto”, y la más reciente, llamada “oficina del cuidador”. En los tres casos, se han tenido que habilitar espacios y equipos, dotándolos de personal y presupuesto, aunque no estén muy claras sus funciones e incluso entren en clara duplicidad con otros servicios municipales que llevan a cabo funcionarios del propio Ayuntamiento.

El concejal de Vivienda, Carlos de Juan, hace balance del primer año de la Oficina Antiokupas de Alicante / Pilar Cortés
Resulta un insulto afirmar que se contribuye a solucionar el problema de la vivienda en Alicante con una oficina municipal “antiokupas”, que viene atendiendo a poco más de dos personas a la semana, careciendo de atribuciones reales cuando, además, para mayor escarnio, las competencias en esta materia las tienen la Policía Nacional y los juzgados. La única función de esta rocambolesca oficina es impulsar el discurso del miedo promovido por la extrema derecha, alejando del foco las causas reales del problema y a sus responsables.
El camino que está teniendo la oficina “antiaborto” deja claro el delirio ideológico de este chiringuito, al que se quieren dedicar cerca de 400.000 euros para promover, difundir e impulsar a colectivos cristofascistas que se oponen a un derecho reconocido por la Ley Orgánica 1/2023 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo que reconoce un derecho fundamental de las mujeres. El deseo de Vox de contratar a organizaciones cercanas que se oponen a este derecho, pero con funciones y cometidos impostados que entrarían en colisión con algunos que ya se ofrecen desde el propio Ayuntamiento, ha llevado a la suspensión del procedimiento de licitación pública ante la posibilidad de causar “perjuicios irreparables” al propio Ayuntamiento. Más claro, agua.
El último de los chiringuitos impulsados por Vox en Alicante, con el nombre de “oficina del cuidador”, merece un análisis más sosegado porque es un ejemplo manifiesto del grado de propaganda ideológica y la ausencia de contenidos precisos con los que se crean estas nuevas dependencias municipales. Para los concejales de la ultraderecha, esta oficina pretende dar atención psicológica y administrativa a aquellas personas que atienden a dependientes, apoyando a cuidadores. Ahora bien, ¿no saben que en el Ayuntamiento hay ya una Unidad de Dependencia que centraliza todos los aspectos relacionados con la Ley de Dependencia, entre los que se encuentran los cuidadores? Una vez más se duplican servicios para satisfacer la propaganda de Vox.
Además, la ultraderecha de Abascal está en contra de la Ley de Dependencia y de otros muchos dispositivos sociales que han pedido con frecuencia eliminar, considerando que son las familias quienes deben ofrecer estos cuidados.
Por otro lado, las cuidadoras son un colectivo fuertemente feminizado, tanto el formal como el informal, con una importante precariedad, ausencia de reconocimiento laboral y social, presentando conflictos entre la dedicación y los intereses de conciliación de su vida personal, con grandes dosis de aislamiento, así como un importante desgaste físico y mental. Hasta el punto de que el artículo 36 de la Ley 39/2006 de atención a la dependencia recoge competencias para la formación y cualificación a cuidadores, a desarrollar junto con los ayuntamientos. Pero no parece que se quiera intervenir en estas cuestiones.
Más vale que desde el Ayuntamiento, el alcalde Barcala fortalezca y apoye a las profesionales que trabajan con esfuerzo en el impulso de la Ley de Dependencia, que conceder a Vox dinero y recursos que son tan necesarios en los servicios sociales municipales. Con mayor motivo cuando hablamos de una fuerza de ultraderecha que no cree en estos dispositivos sociales y los desmantelará si en alguna ocasión el PP gobierna con ellos.
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