Opinión | El indignado burgués
Alicante, 2026

Toni Pérez reivindica inversiones culturales "para grandes proyectos" en el brindis navideño de la Diputación / Héctor Fuentes
¿Es cosa mía o en Alicante, en lo que llevamos de año, no se ha movido una hoja? A ver, no es que sueñe con la revolución pendiente -que sí, si me apuran- pero esperaba un principio de año más movidito. Acciones, proyectos, declaraciones oportunas u oportunistas, planes de futuro, alegrías o miserias. Nada, la paz del cementerio. ¿Para esto nos hemos cargado a Mazón? ¿O he de decir que contra Mazón, igual que contra Franco, se vivía mejor?
Puede ser que haya caído una bomba aturdidora en el medio Vinalopó con afectación de toda la provincia. Es posible, o probable, que las huestes se estén reorganizando prestas a presentar batalla. O quizá estén todos y todas, seamos políticamente correctos, echándose la siesta bajo un algarrobo. Chisss…, no hagamos ruido que tienen un mal despertar.
Aunque, si bien me fijo, no tienen motivos para tumbarse a la bartola, más bien deberían estar ensayando la danza del cortejo, como los pavos reales cuando quieren aparearse. O chocando cuernas, tal que ciervos en la berrea.
El silencio es una virtud e incluso un voto, como la pobreza o la obediencia, para los monjes de la Trapa, pero un grave pecado para los políticos. Si es que quieren seguir siéndolo y no ponerse a sembrar currículums buscando un puesto de trabajo, que el chollo del estatuto de expresidente sólo beneficia a uno. Bueno, a Él y a sus adláteres, que ahí andan buscando móviles perdidos, como si fueran el carro de Manolo Escobar.

Alicante, 2026
En fin, que si malo es ser político, peor es trabajar, porque para ser cosa en un cargo público no te exigen más que lealtad al líder y boca cerrada, pero para un puesto de trabajo se necesita habilitación, talento o padrinos. Y en una empresa pública pueden valer papeles y títulos más falsos que Judas, pero en una privada los suelen comprobar por la cuenta que les trae. Está por ver el empresario al que le guste tirar el dinero en inútiles, aunque algunos sean muy buenos disimulando su necedad. Aunque, si bien lo pienso, esos suelen tener como objetivo un cargo de director general o concejal con sueldo y competencias. De ahí, para arriba.
A ver, que me estoy enrollando, volvamos a la línea recta. Decía que me sorprende el silencio de los corderos de este principio de año alicantino. La Diputación, esta Dipu, representa su papel más apreciado en los últimos tiempos: la nada cotidiana. Ni está ni se espera a su presidente, más allá de dar discursitos, cortar cintas y besar niños como los políticos del diecinueve. ¿Alguien me puede decir un solo logro de esta Diputación? ¿Su reivindicación de la provincia, la lucha a brazo partido contra los centralistas para llevar Alicante hasta el infinito y más allá? Hubiera jurado que el equilibrio de la autonomía exigía que la voz de Alicante se dejara oír en Valencia, que la temiesen incluso, pero estaré equivocado. Me suele pasar.
¿Y los planes de un futuro de leche y miel para la segunda y la tercera ciudad de la Comunidad los dejan para otra vida? Hombre, es posible que algunos, contagiados de fervor religioso, consideren que su Reino no es de este Mundo, pero no conviene exagerar. Y lucir bastón de mando y coche oficial no es que dure toda la vida precisamente, gracias sean dadas al Altísimo.
Este silencio pegajoso se ha contagiado a los otrora empresarios trabucaires que al son del tambor tomaban calles y plazas en defensa de… (pongan lo que quieran para rellenar los puntos suspensivos). ¡Cuánta bulla antes y que quietud ahora! No resuenan ya los claros clarines ni el triste concierto que forman, tocando a muerto, la campana y el cañón. Yo sí que oigo, patria, tu aflicción, pero lo mismo es una serie de HBO. Por si acaso, niños, no hagáis ruido, que deben andar entretenidos en sus cosicas.
Y ya el silencio de traca es el del titular actual (o interino) de la molt honorabilidad. Hubiera sospechado que la mejor forma de convertir un puesto provisional en fijo es hacer como si te lo merecieras, pero a lo mejor estoy errado (sin hache). Un amigo mío cita a menudo la frase atribuida a Mark Twain: «Es mejor callarse y parecer tonto que abrir la boca y despejar todas las dudas». Por Tutatis, que no parezca lo que no es, porque no es mi intención.
Pediría a cualquier integrante de alguno de los antecitados gremios que haga alguna cosilla, que tenga alguna ocurrencia, más que nada para que pueda llevar algo a las teclas de mi iPad y no me tenga que estrujar las meninges a ver qué sale. O a escribir de Trump, que siempre da juego, pero empieza a aburrirme.
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