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Opinión | Esto no es un cuaderno

Habemus candidatum

Héctor Díez, Carlos González y Alejandro Soler, hace unas semanas. | MATÍAS SEGARRA

Héctor Díez, Carlos González y Alejandro Soler, hace unas semanas. | MATÍAS SEGARRA

«Ganar realmente no importa, siempre y cuando ganes» - Vinnie Jones, exfutbolista británico

El portavoz socialista en el Ayuntamiento de Elche, Héctor Díez, ha anunciado públicamente que contenderá (si es que hay contienda) por encabezar la candidatura de su partido a las elecciones locales del próximo año. Todo un gesto de audacia y valentía lanzarse al ruedo antes de que suene el clarín, para hacer frente a un eventual adversario que no sabe si resultará ser un bravo miura, una simple vaquilla o la mismísima Banda del Empastre.

Esa determinación de Díez me lleva a rememorar a su homónimo el príncipe troyano Héctor en su enfrentamiento contra los invasores aqueos, hechos supuestamente acecidos allá por los siglos XIII-XII a. C. Si es que sucedió realmente dicha guerra, que tampoco está confirmado. Como sucede con todo lo que se narra en La Ilíada, atribuida a Homero (presunto autor también de La Odisea), cuya misma existencia está igualmente en duda. O sea, más o menos como la política actual española.

La mitología más aceptada cuenta que a raíz del rapto (o fuga) por el arrebatado troyano Paris de la bellísima Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta, la alianza de reinos aqueos (antigua Grecia) declaró la guerra a Troya (en la actual Turquía) para recuperar a la reina secuestrada (o fugada). En el transcurso del larguísimo asedio y de las distintas escaramuzas y batallas murieron Héctor y su hermano raptor Paris, por parte local, y por parte visitante, las estrellas Aquiles (ejecutor del primero) y Ajax, entre otros muchos de ambos bandos.

Ulises, el más listo de los jefes atacantes, ideó lo del famoso caballo de madera, consiguiendo rendir la ciudad, y tras la pertinente escabechina, saqueo y quema emprendió el regreso a Ítaca (que le llevó también sus años), de la que había hecho todo lo posible para no marcharse. El rey espartano Menelao pudo recuperar a Helena, que por cierto había pasado por dos matrimonios forzados durante su larga estancia entre los troyanos.

Traigo esta mitológica epopeya a colación, como queda apuntado, por la coincidencia de los nombres y el arrojo demostrados por ambos personajes, cada cual en su tiempo y circunstancias. Habrá suspicaces y malintencionados que se apresuren a buscar paralelismos entre la muerte del héroe aqueo en plena guerra y la suerte del candidato socialista en las próxima contienda electoral. Allá cada cual con su conciencia y sus interpretaciones, semejanzas y conjeturas.

La cuestión es que Díez ha dado ya el paso adelante, propuesta que formalizará en un acto ante la militancia en unos días, se supone que con la aquiescencia del secretario general Alejandro Soler, que de momento no dice nada para no soliviantar aún más a su jefa en el PSPV, Diana Morant. De momento. En cualquier caso el anuncio del portavoz municipal no ha sido una sorpresa, puesto que era algo que ya se podía barruntar, inferir e incluso colegir de los parlamentos pronunciados en la sede del partido durante la reciente despedida de la política activa de su antiguo jefe, Carlos González.

El exalcalde ha sido durante estos dos años una pesada losa (callada pero pesada) para el portavoz, al menos en los plenos, en los que Díez ha adolecido de los galones y la autoridad moral (la auctoritas según los antiguos romanos) que dan el saberse jefe real del grupo y no sentirse doblemente tutelado: González en la proximidad del escaño y Soler algo más alejado (al menos cuando está en Madrid en su condición de diputado).

Algo muy raro tiene que pasar (tipo ondas bioluminiscentes marinas) para que Díez no acabe encabezando la lista municipal del PSOE en 2027. A estas alturas no se vislumbra alternativa interna aunque se convoquen primarias, y en cualquier caso ninguna que pudiera echar por tierra lo que parece previsible. Sin embargo, no hay que dar nada por sentado cuando se trata de Soler. Es algo que ya vivió en sus propias carnes el propio candidato in pectore tiempo atrás, cuando también se suponía que contaba con el respaldo del secretario general.

En marzo de 2019, con el supuesto objetivo de contar con las preferencias de la militancia a la hora de confeccionar la candidatura municipal, la ejecutiva socialista organizó una votación para que los afiliados valorasen el trabajo realizado por sus concejales en la primera corporación encabezada por González, junto con otros posibles candidatos.

Resultó que Díez fue el mejor valorado de la lista, pero tras unos pases por aquí y por allá, al estilo del mago More, acabó el noveno en la lista. Una posición que sonaba a castigo, teniendo en cuenta que cuatro años atrás el PSOE había tocado fondo electoral con solo ocho ediles. «No somos un movimiento asambleario», vino a justificarse Soler, recalcando la facultad de la ejecutiva para hacer la lista según su criterio. Y tan así fue que al propio cabeza de lista, González, ni le dejaron meter baza.

Héctor Díez tiene, pues, motivos para no fiarse ni confiarse. Veremos con qué ímpetu y deleite recibe su anuncio de candidatura la militancia socialista, no siempre complaciente con los aspirantes. Será también el momento de saber si este paso es tan precipitado y personal como parece o si todo está calculado y pactado con el secretario general, como también parece. De momento Díez ha intensificado su presencia en las redes sociales y ya tiene hasta un logotipo de campaña (por ahora solo interna) que incluye una flecha que sale hacia la derecha del travesaño de la H de su nombre, como si se tratara de una salida lateral de una autovía, apuntando hacia el número 2027 y las siglas del partido. Ni la orientación diestra ni el color verde de la misma tienen, al parecer, significación ideológica. Veremos.

Mientras todo esto sucede en el principal partido de la oposición municipal, el alcalde, Pablo Ruz, ha pasado buena parte de la semana en Madrid, vendiendo Elche y sus bondades en la feria de turismo Fitur. Este año tocaba promocionar la Capitalidad Mediterránea del Deporte, con multitud de eventos que atraerán, según aseguró, calculadora en mano, por lo menos a 200.000 personas, que dejarán en la ciudad y pedanías más de doce millones, euro arriba, euro abajo. No llegan a los 10,3 millones de personas de todos los géneros que según la estadística bayesiana del alcalde pasaron por suelo ilicitano durante el Año Jubilar (incluyendo transeúntes de aeropuerto, autovías, carreteras nacionales y trenes), pero a poco que se amplíe un poco con la programación igual se le acercará.

Allí en la feria turística Ruz ha seguido presumiendo de cifras: 2025 se cerró con nada menos que millón y medio largo de pernoctaciones en hoteles y otros alojamientos (residencias estudiantiles excluidas). A los responsables del sector hostelero no les salen las cuentas (ni estas ni las del jubileo), quizás porque sus responsables no utilizan el mismo tipo de cálculo y big data que Ruz: no hay que aplicar el método del gradiente descendente sino el algoritmo esperanza-maximización (EM). Si no, se tiende ofrecer una visión alejada del concepto «Elche, Ciudad Total», que se pretende demostrar empíricamente.

Este año, además, el alcalde y su equipo han presumido de las playas ilicitanas, otro de los ejes de la promoción ferial, sacando pecho de los nueve kilómetros de litoral «virgen» (exceptuando, claro está, el núcleo urbano de Arenales y las edificaciones de El Pinet-La Marina). Añadió el detalle hasta ahora desconocido de que miles de pasajeros de la alta velocidad paran en Matola ya con el bañador o el bikini puesto para ir directos a darse un chapuzón en nuestra costa, gracias a la promoción tren-playa que él mismo ha conseguido. Un oportuno reconocimiento al ferrocarril en estos aciagos días.

En esta ocasión Pablo Ruz no tenía preparada ninguna carta manuscrita para los reyes, como el año pasado invitándoles al Misteri por el jubileo, pero no perdió la ocasión de entregar a la reina Letizia, por mano de su homóloga de las fiestas, Nuria Tejero, de un detalle de palma blanca. Reiteró el alcalde que seguimos a la espera de una visita real (como hizo el año pasado la emérita, doña Sofía) que en 2027 seguiremos teniendo La Festa por partida doble. A la espera quedamos.

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