Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | El teleadicto

Salva Jiménez

Salvador Jiménez.

Salvador Jiménez. / RTVE

Fue un domingo como otro cualquiera. Con el estado de ánimo más bien bajo y los hábitos de siempre. Al haber visto con anterioridad en Filmin el Imprescindibles dedicado a Óscar Tusquets, sintonicé con la segunda edición del Telediario presentada por Lourdes Maldonado. Acababa de suceder la tragedia de Adamuz, no había imágenes ni reporteros en las inmediaciones. Pero allá que la presentadora inició una conversación telefónica con un compañero de la casa. Era Salvador Jiménez, de Radio Nacional, y viajaba en el Iryo siniestrado. Me dio un vuelco el corazón.

Cuento con dos amigos malagueños en Radio Nacional: Dani Galindo, el creador y presentador del programa teatral La sala, y Salva Jiménez. De esos que en cuanto tienen ocasión se trasladan de Madrid a Málaga para compartir unos días o unas horas con la familia y amigos.

Quién me iba a decir a mí que durante los primeros quince minutos del Telediario estaría escuchando a Salva en directo, demasiado tranquilo para lo que acababa de ocurrir, y que sus palabras y su voz fueron las primeras que escuché de la noticia que conmocionó el país.

Salva se encontraba a salvo porque viajaba en uno de los coches que salieron indemnes. Pero no daba crédito a lo que estaba narrando. Recordé nuestro encuentro en el último Festival de Málaga, donde me contó cómo discurría su trabajo en el equipo de No es un día cualquiera. Y volví a escuchar el mensaje de voz de Nochevieja en el que además de desearme feliz año, me recordaba que escuchase El último tren, que en esas fechas estaba conduciendo él. Qué título tan irónico, El último tren.

Ay, el azar de la vida, tan incontrolable y traicionero.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents