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Opinión | Análisis

C. Pascual

C. Pascual

Jefa de las secciones de Política y Alicante en INFORMACIÓN. Especializada en comunicación política, actualidad local y fiestas tradicionales

El honorable Barcala

Así han sido los momentos de tensión en el pleno del Ayuntamiento de Alicante por la polémica de las viviendas protegidas

Así han sido los momentos de tensión en el pleno del Ayuntamiento de Alicante por la polémica de las viviendas protegidas / Rafa Arjones

«La honorabilidad del alcalde está fuera de toda duda», afirmó, entre la hilaridad de la mayoría de los asistentes, la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Alicante, Mari Carmen de España. Eso dijo, sin mucho entusiasmo. Lo que estuvo fuera de toda duda, en el pleno extraordinario convocado ante el escándalo de las adjudicaciones de viviendas protegidas desvelado por INFORMACIÓN, es que Barcala hizo un ejercicio de contención pocas veces visto.

Quienes le conocen lo saben: bajó el perfil, algo impropio en él, evitando en todo momento el cuerpo a cuerpo con la oposición. No era el día para mostrarse altivo, áspero ni excesivo. Todos los focos le apuntaban, a nivel local y también nacional. Y se le notaba. Estaba tenso, muy tenso, aunque intentara disimularlo, y no sólo él. Los concejales, de una y de otra bancada, parecían maniquís, inmóviles, casi impertérritos mientras escuchaban las intervenciones de unos y otros.

Era un día excepcional en todo, también en lo que se escuchó y, sobre todo, por quién lo dijo. «Dimita» fue una de las palabras que más se repitió, y no solo surgió desde la izquierda. Vox se sumó, incluso lideró, una petición unánime, a la altura de un escándalo de los que marcan un mandato, de los que dejan huella en un alcalde. Esa unidad generó sorpresa, por lo extraordinario. Más habitual fue ver al PP desviar la atención hacia asuntos nacionales, como el trágico accidente de Adamuz, y arremeter contra la socialista Ana Barceló, a la que le cargaron incluso la gestión de la dana, como si la pandemia hubiera sido poco.

Tras casi dos horas de pleno, quedaron demasiadas dudas por resolver. Una de ellas, que ni Barcala supo responder, es por qué la técnico de Patrimonio que advirtió de las posibles irregularidades en la adjudicación de viviendas entregó su segundo informe en la Secretaría del Ayuntamiento y no a su concejala. Imaginen. La otra es por qué la primera señal de alerta llegó el 15 de enero y la investigación no se inició hasta dos semanas después. Para reflexionar.

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