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Opinión | El indignado burgués

¿Pasa algo o como siempre?

Tensión en el Pleno del Ayuntamiento de Alicante por la polémica de las viviendas protegidas

Tensión en el Pleno del Ayuntamiento de Alicante por la polémica de las viviendas protegidas / Rafa Arjones

Desde el primer pensamiento de la primera frase que escribí en mi primera columna de opinión, y debió ser por el año 80 o así del siglo pasado, mi motivación fundamental fue que pagaran su culpa los malvados. Reconozco que tengo vocación de justiciero y ese oficio no sirve de nada si no se hace justicia. Por mucho que des la lata, si no sirve de ná es onanismo columnario. Un Batman que cae derrotado por el principio de hechos consumados es lo más desesperanzador que cabe en cabeza humana. Disfrazarse de hombre murciélago con esa máscara, que incomoda un montón, con cero resultados, es como para vestir el negro e irse a guardar el Muro de "Juego de Tronos".

Mi buen amigo Juan Ramón Gil escribía la semana pasada que eso tan alicantino de "no passa res" cada vez es menos cierto, porque sí que pasa y deprisa. Me temo que tendría que hacerle una cariñosa enmienda parcial, no a la totalidad, desde mi experiencia personal: si pasa yo no me he enterado, andaré distraído. No he visto, nunca que el malo pague su pena y devuelva lo defraudado. Es verdad que en los que me fijo son gentes con abogados de campanillas y más conchas que un galápago, no en pobres robagallinas con los que la Justicia sí se atreve.

A ver, yo soy un poco maximalista y no creo en los pellizcos de monja, sino en los misiles tierra/aire. Si te pillan de sobremesa en el Ventorro cuando tu Comunidad se ahoga, el castigo no debería ser un puesto vitalicio con vistas a la Explanada, asesores, chófer y coche, sueldo suculento, a más de escaño en las Cortes y aforamiento. Eso sí, según el PP decía esta semana: "Nadie se acuerda de Mazón". Vaya, ¿seré el único como en "Soy leyenda", la película esa de zombis?

No digo yo que le cuelguen de los pulgares en un balcón del Ayuntamiento ni que le amarren a la picota para mofa y escarnio de la plebe, pero al menos que salga del puesto con las manos vacías, no al "dolce far niente" de por vida pagado por nuestros impuestos. Por dios, que castiguen así mis faltas y mis delitos, ¿a quién tengo que matar?

Lo mismo sucede, o sucederá, con el compadreo de regalar pisos pagados por todos para solaz y negociete de algunos listos/as. ¿Creen ustedes en serio que alguien les va a obligar a devolverlos para adjudicarlos a una familia necesitada? Y un jamón. Dame pan y dime tonto o Santa Rita (patrona de los funcionarios municipales y de las causas desesperadas), lo que se da no se quita. En esencia: yo adjudico los pisos para mí y mis amiguitos y si me pillan, que lo más normal es que no me pillen, con pagar una multa y una pequeña reprimenda disfrutaré de lo adjudicado digitalmente por los siglos de los siglos. Y al tonto que no tenga medios ni padrinos, que le den.

Ya lo que será de traca, y me lo malicio, es que los pisos no hayan sido siquiera para vivir en ellos, sino para darles el pase millonario o alquilarlos a precio de caviar iraní.

Que hay mucho enterado en esta ciudad y esta provincia, es evidente. El "pónme donde haiga" es lema, divisa y escudo de armas de una multitud de saqueadores de la hacienda pública. Grandes fortunas se han hecho así, tácita a tácita: hoy nos llevamos unos bolígrafos y unos paquetes de folios, mañana los bancos de forja de un parque, al otro damos una concesión al mejor postor por un suculento porcentaje y ya puestos el único límite es el cielo.

Tensión en el Pleno del Ayuntamiento de Alicante por la polémica de las viviendas protegidas

Tensión en el Pleno del Ayuntamiento de Alicante por la polémica de las viviendas protegidas / Rafa Arjones

Hay un viejo dicho de la administración, un tanto grosero pero muy descriptivo, que dice que al amigo el culo, al enemigo por el culo y con el indiferente la legislación vigente. Justamente para poner coto a la tendencia humana a los "aprovechateguis" está la normativa, pero si se aplica a todos, no sólo a los indiferentes. Y, claro, luego está lo del reparto de las culpas, porque son culpables los que se aprovechan, pero no menos los que los nombraron con méritos cuestionables. ¿Soy yo el único, eximio Barcala, que piensa que rasgarse las vestiduras es una manera farisaica de eludir la responsabilidad?

Pero volviendo a si pasa algo, no pasa nada y si pasa, se le saluda, les diré por mi experiencia y a riesgo de ser negativo, siempre negativo, que abandonen toda esperanza. La directora general volverá a su puesto en el organigrama municipal, el arquitecto a sus labores, la concejala a otros menesteres y los pisos a buen recaudo protegidos por escrituras notariales y el derecho de propiedad. Nada es menos sorprendente que el recorrido de una denuncia administrativa que se saldará con una multa en el mejor de los casos. Sanción que, de todos modos, supone el importe del alquiler de un año o un mínimo porcentaje de la plusvalía si se vende. Que la venta tendría que ser bajo manga y en negro, imagino.

El "che, no passa res" es el mejor desmotivador de los justicieros y el mayor aliado de los malvados, que antes de serlo podían dudar por miedo al castigo, pero que, vistas las inexistentes consecuencias, se reafirman. ¡Trump el último!

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