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Los pequeños detalles

Tres adioses

Tres adioses

El cine de Isabel Coixet, casi siempre protagonizado por mujeres, narra el tránsito emocional que atraviesan sus protagonistas tras enfrentarse a un conflicto. Emparentada con ‘Mi vida sin mí’, ‘Tres adioses’, su primera película rodada en Italia y en italiano, nos presenta a Marta, una envolvente Alba Rohrwacher, a la que detectan un cáncer con metástasis poco después de que se separe de su marido, interpretado por Elio Germano.

Como ocurre en estos casos, nuestra heroína se aferrará a los pequeños detalles de la vida, que a partir de entonces estará apuntalada sobre instantes mínimos. Isabel Coixet es experta en ponerse detrás de la cámara para rodarlos y captar su esencia. Eso sí, sin privarse de sus tics habituales, de ese manierismo que es congénito a su ADN y que provoca que algunas secuencias parezcan extraídas de spots publicitarios. Desde la secuencia inicial que capta la bandada de estorninos en los cielos de Roma hasta los paseos por el Trastevere, todo está insuflado por un ambiente idealizado y buenista en exceso.

Ejerciendo como contrapeso a su expareja, en la vida de Marta aparece un compañero de trabajo enamorado platónicamente de ella, que por fin se atreve a decirle lo que siente y a pedirle el deseo que ansiaba desde hacía mucho tiempo: un beso catártico. Este personaje lo encarna Francesco Carril, que protagoniza algunos de los pasajes más logrados de ‘Tres adioses’, basada en la novela de Michela Murgia. La música, con canciones que se escuchan completas, redondea esta historia intimista.

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