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Opinión | Hola, soy Dios

El Reloj del Juicio Final

El Reloj del Juicio Final

El Reloj del Juicio Final

─¿Qué miras con ese gesto entre horrorizado y estuporoso, JC?

─Tú siempre tan descriptivo, Pa.

─Ya sabes: enseñar deleitando.

─Estoy intentando entender el reloj del juicio final.

─¡Haber empezado por ahí! Estás en el lugar adecuado… y con quien te puede explicar esta cosa con rabiosa profundidad.

─¿Y eso?

─Yo estuve detrás de la constitución del famoso reloj, modestamente, ya sabes… Como hacemos nosotros las cosas…

─Explícamelo entonces, Pa. Porque estoy asustado.

─Verás. Hace 79 años se constituyó El Boletín de Científicos Atómicos, un grupo que incluye ocho premios Nobel, que configuró el reloj metafórico al comienzo de la Guerra Fría. Esta especie de comisión, fundada por Albert Einstein, Robert Oppenheimer y otros científicos nucleares de la Universidad de Chicago, situó inicialmente el reloj a siete minutos de la medianoche en 1947. El objetivo es transmitir la vulnerabilidad de la humanidad y el planeta. La decisión de mover o no el minutero se toma todos los años por la Junta de Ciencia y Seguridad del Boletín de los Científicos Atómicos, en consulta con un grupo de expertos, que incluye varios premios Nobel.

─Es decir, que es un reloj metafórico que alerta a los humanos de los peligros de la propia Humanidad.

─Eso es.

─Y este año han adelantado el segundero, dejándolo a solo 85 segundos de la aniquilación total.

─Eso han decidido los expertos.

─¿Y qué razones han argüido?

─Básicamente tres: la amenaza del cambio climático, la nueva carrera nuclear y los riesgos de la inteligencia artificial.

─Pero eso es terrible.

─Hay otras causas para acercarse tanto al precipicio: el comportamiento agresivo de las potencias nucleares como Rusia, China y Estados Unidos; el debilitamiento del control de las armas nucleares; los conflictos en Ucrania y Oriente Medio; y la preocupación por la inteligencia artificial, «que pueden persuadir a pensar que cosas que no son verdaderas son ciertas».

─Pero los años anteriores…

─Tampoco es que la situación fuera mucho más halagüeña: El año pasado la Humanidad estaba a solo 89 segundos del fin. Y desde 2015, cuando les separaban 3 minutos del fin, ha ido descendiendo poco a poco.

─¿Y a ti… que parece que estás muy enterado de este asunto… te resulta tan espeluznante como parece?

─Bueno… sabes que los humanos son dados a vivir en el alambre. Pero es cierto que ahora aún han rizado el rizo de lo impensable: Los tres grandes son cada vez más agresivos, no hace falta que te cuente quien es Trump ni de qué pie calza Putin. Su hostilidad crece a la vez que su nacionalismo, y China, calladita, no les va a la zaga. Los acuerdos entre las naciones, esos que fueron logrados con enorme esfuerzo, se están derrumbando, arruinando la cooperación internacional, crucial para reducir los riesgos de una guerra nuclear, algo nada desdeñable teniendo en cuenta en manos de quien están los botones nucleares. Además el cambio climático amenaza la bioesfera global, y el uso indebido de la biotecnología y la amenaza de la inteligencia artificial configuran varios peligros realmente apocalípticos.

─Es estremecedor… tantos siglos de civilización para llegar a esto…

─La junta del Reloj del Juicio Final ha advertido sobre el aumento de los riesgos de una nueva carrera armamentística nuclear, con nuevos ejércitos y armas impensables hasta hace muy poco. Sin ir más lejos, les preocupa el impulso de Mr. Trump a un costoso sistema de defensa antimisiles bautizado como la 'Cúpula Dorada' que militarizaría aún más el espacio.

─Este señor es el perejil de todas las salsas.

─También han señalado los niveles récord de emisiones de dióxido de carbono, el principal factor del calentamiento global, después de que Trump revirtiera drásticamente la política estadounidense de lucha contra el cambio climático y varios otros países también dieran marcha atrás.

─Trump…

─Pero además los miembros de la junta advirtieron sobre una fractura de la confianza global, por una inflación informativa que difunde mentiras a una velocidad inaudita, por las nuevas tecnologías.

─¿Qué podemos hacer, Pa?

─Creo que solo hay una medida para retrasar el maldito reloj: Construir las sociedades de abajo hacia arriba. Información veraz, educación, crear ciudadanos concienciados de su tiempo y reforzar una opinión pública que estos últimos años ha perdido protagonismo frente a los sátrapas y los populistas. No es de extrañar que nuevamente aflore nuestra receta universal para casi todos los males de la Tierra: educación.

Nota del autor

Hola, soy Dios es un diálogo entre el Padre (Pa), el Dios del Antiguo Testamento: clásico, un punto colérico y vengativo; y JC, el protagonista del Nuevo Testamento: más moderno, tolerante y con un enfoque de la realidad más avanzado. Juntos analizan las situaciones en la Tierra y en especial las de su país favorito: España

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