Opinión | La bolsa y la vida
Bitcóin y el club de las expectativas limitadas

Trump mirando un bitcóin físico imaginario.
Bitcóin ha sufrido un recorte de casi el 50% desde octubre del pasado año. Son tiempos de ajuste, de hombro-cabeza-hombro y de lo que vendrá. Bitcóin es un activo. No una moneda. Y no confirma que sea activo de reserva. Sí es esperanza para revalorizaciones futuras que nadie puede asegurar y sus oscilaciones dependen de oferta y demanda. Decía el profesor del IESE Javier Díaz Giménez hace una veintena de años que a bitcóin había que entenderlo como un club del que se benefician sus socios. El romanticismo de crear un activo-moneda para ese club, basado en la tecnología 'blockchain' y lejos de la manipulación de los estados, se ha cumplido más o menos. No es moneda y el control de los estados sobre ella tiende a ser mayor de lo que se piensa.
El premio Nobel de Economía Paul Kurgman analizó en su obra 'La era de las expectativas limitadas' la economía estadounidense de los años 90. Consideraba Krugman que las cosas importantes de la economía son las que afectan al nivel de vida de las personas. Léase la productividad, la distribución de la renta, el desempleo... La inversión en criptomonedas parece al margen de la política económica, del control de la inflación, la competitividad internacional. Pero no tanto. Mientras algunos analistas consideran que la evolución futura de la cotización del bitcóin deriva de una estructura más o menos predecible derivada de los movimientos de la oferta y demanda, otros advierten de que nada ha cambiado y que el valor de bitcóin es básicamente cero. No es nada. Es lo que el club considere. Mientras algunos recuerdan que si no fuera nada, no se habrían involucrado grandes grupos inversores y que estos no pueden dejar que el activo se desplome, otros consideran que aquello que hizo que naciese bitcóin, el no poderse controlar por los estados o grandes capitales, no se cumple.
La tesis que merece atención es aquella que describe que las oscilaciones de precio del bitcóin se derivan precisamente de la posición de los estados y los bancos centrales ante el criptoactivo de mayor capitalización. La última gran revalorización fue impulsada el año pasado por la promesa del presidente de EEUU, Donald Trump, de establecer un marco normativo amigable con las criptomonedas. El desplome se ha producido con el retraso de ese marco legal y las incertidumbres sobre la naturaleza misma de esa legislación y los apoyos públicos. El bitcóin parece hoy más sensible a marcos de equivalencia con las cotizaciones de las monedas de curso legal que de otras consideraciones nihilistas.
El 'club del bitcóin' sigue convencido de que una criptomoneda sin Estado que la respalde tiene su hueco en el mercado de capitales. Pero si la cotización depende de la aceptación de los estados el asunto se complica y los dogmas primigenios se traicionan. Como pasa con la inteligencia artificial, que reemplaza los trabajos de las mismas personas que la crearon, bitcóin basará su futuro en ocupar un puesto como moneda aceptada por los estados.
La era pasada de expansión cuantitativa, por la que los bancos centrales inyectaron dinero para superar el parón causado por el covid, generó abundancias y diversificación de inversiones que beneficiaron también a bitcóin y las criptomonedas. Pero el dinero se mueve de manera rápida y no son los inversores minoristas los que controlan la cotización. Puede que las pasarelas de cambio, que permitan cambiar criptomonedas por monedas de curso legal, permitan abrir nuevas esperanzas de revalorización. Puede que una confianza generalizada en una futura revalorización se haga realidad. Pero tras bitcóin hay un club, un activo de consenso, pero no un activo con referencia física de valor. Puede ser útil para romper barreras financieras entre países y sortear controles. Pero siempre reconociendo que bitcóin puede reportar beneficios a algunos pero no a las mayorías.
Entendiendo que bitcóin es un club que se rige por movimientos de confianza de oferta y demanda, solo queda querer convencerse de que el análisis chartista puede avanzar tendencias, con techo de cotización impredecible y suelo mínimo, poco probable, de cero. Para Alex Kuptsikevich, analista jefe de mercado de FxPro, bitcóin ha caído por debajo de los 67.000 dólares "registrando su tercera vela bajista diaria". Para cualquier analista, esa pista supondría un patrón técnico recurrente que generalmente indica una fuerte presión de venta y la continuación de un movimiento bajista. Para este experto, la siguiente zona de soporte importante es 63.000, seguida de 60.000 y 58.000, donde pasa la media móvil de 200 semanas (precio medio en 3,8 años). Cosas del club.
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