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Opinión | Tribuna

Y tuvo 20 hijos

Y tuvo 20 hijos

Y tuvo 20 hijos / RTVE

224 cantatas, 10 misas, 7 motetes, 2 pasiones completas, 3 oratorios, 188 corales, 4 lieder, 1 cuodlibet y 58 cantos espirituales, 494 obras instrumentales completas… Y 20 hijos. Considerado por muchos como el más grande compositor de todos los tiempos, Johann Sebastian Bach nació en 1685, perteneciendo a una dinastía de músicos e intérpretes alemanes la música lo rodeó desde el principio de sus días, pues su padre Johann Ambrosius era trompetista de la corte de Eisenach y director de los músicos de dicha ciudad. Pero su padre murió en 1695, ocupándose de él su hermano mayor, Johann Christoph, que era organista de la iglesia de San Miguel en la pequeña ciudad de Ohrdruf.

Bajo su dirección, el pequeño Bach se familiarizó rápidamente con los instrumentos de teclado, el órgano y el clave, de los que sería un consumado intérprete.  Su formación culminó en el convento de San Miguel, en Lüneburgo, donde estudió a los grandes maestros del pasado. Era en los primeros años del siglo XVIII cuando Bach ya estaba preparado para iniciar su carrera como compositor e intérprete. Una carrera que puede dividirse en varias etapas, según las ciudades en las que trabajó: Arnstadt (1703-1707), Mühlhausen (1707-1708), Weimar (1708-1717), Köthen (1717-1723) y Leipzig (1723-1750).

En enero de 1703, poco después de terminar los estudios, Bach logró un puesto como músico de la corte en la capilla del duque Juan Ernesto III, en Weimar. No está claro cuál fue su papel allí, pero parece que incluía tareas domésticas no musicales. Durante los siete meses de servicio en Weimar, su reputación como teclista se extendió tanto que fue invitado a inspeccionar el flamante órgano de la iglesia de San Bonifacio en la cercana ciudad de Arnstadt, a 40 kilómetros al sureste de Weimar, y a dar el concierto inaugural en él.

La familia Bach tenía estrechos vínculos con esta ciudad de Turingia. Así, en agosto de 1703, aceptó el puesto de organista en dicha iglesia, con obligaciones ligeras, un salario relativamente generoso y un buen órgano nuevo, afinado conforme a un sistema reciente que permitía el uso de un mayor número de teclas. En esa época, Bach estaba emprendiendo la composición de preludios para órgano, en los que una idea musical sencilla y breve se explora en sus consecuencias a través de todo un movimiento, aunque aún no había desarrollado plenamente su capacidad de organización a gran escala y su técnica contrapuntística, donde dos o más melodías interactúan simultáneamente.

En 1706 le ofrecieron un puesto como organista en la iglesia de San Blas, en Mühlhausen, importante ciudad del norte. Y el año siguiente tomó posesión de este puesto, con paga y condiciones significativamente superiores, incluyendo un buen coro. El 17 de octubre de 1707, a los cuatro meses de haber llegado a Mühlhausen, se casó con María Barbara Bach, una prima suya en segundo grado, con quien tendría siete hijos, de los cuales solo cuatro alcanzaron la edad adulta. Sin embargo, transcurrido apenas un año abandonó su puesto en Mühlhausen, porque en 1708 le llegó una nueva oferta de trabajo como organista desde la corte ducal en Weimar. Allí Bach tuvo la oportunidad de trabajar con un contingente grande y bien financiado de músicos profesionales, siendo de este período la mayor parte de sus corales, preludios, tocatas y fugas para órgano, al igual que sus primeras cantatas de iglesia importantes.

Pero en 1717 Johann Sebastian Bach abandonó su puesto en Weimar al haber sido nombrado maestro de capilla de la corte del príncipe Leopoldo de Anhalt, en Köthen. Fue uno de los períodos más fértiles en la vida del compositor, durante el cual vieron la luz algunas de sus partituras más célebres, sobre todo en el campo de la música orquestal e instrumental: los dos conciertos para violín, los seis «Conciertos de Brandemburgo», el primer libro de «El clave bien temperado», las seis sonatas y partitas para violín solo y las seis suites para violoncelo solo.

Y tuvo 20 hijos

Y tuvo 20 hijos / RTVE

El 7 de julio de 1720, mientras Bach acompañaba al príncipe Leopoldo en un viaje, su esposa, María Barbara, murió repentinamente. Al año siguiente, conoció a Anna Magdalena Wilcke, una talentosa soprano 16 años más joven que él, y se casaron el 3 de diciembre de 1721. Juntos tuvieron trece hijos más, seis de los cuales alcanzaron la edad adulta, llegando tres a ser músicos destacados: Gottfried Heinrich, Johann Christoph Friedrich y Johann Christian.

Bach pasó los últimos veintisiete años de su vida en Leipzig, ocupando el cargo de Kantor de la iglesia de Santo Tomás, lo que comportaba también la dirección de los actos musicales que se celebraban en la ciudad. Durante su tiempo como Kantor compuso más de 200 cantatas para los servicios religiosos de la ciudad. Muchas de estas cantatas se siguen interpretando en la actualidad y se reconocen como algunas de las obras maestras del repertorio barroco.

A esta etapa pertenecen también sus obras corales más impresionantes, como sus dos «Pasiones», el «Oratorio de Navidad» y la monumental «Misa en si menor», considerada una de las mejores obras corales de la historia. En los últimos años de su existencia su producción musical descendió considerablemente debido a unas cataratas que lo dejaron prácticamente ciego. El 28 de julio de 1750, Johann Sebastian Bach falleció a la edad de 65 años. Historiadores modernos especulan con que la causa de su muerte fue una apoplejía, complicada por una neumonía. Fue enterrado en el viejo cementerio de San Juan en Leipzig. Durante casi ciento cincuenta años su tumba estuvo sin identificar hasta que, en 1894, se encontró finalmente su ataúd y lo trasladaron a una cripta en la iglesia de San Juan, destruida por un bombardeo de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, por lo que los restos de Johann Sebastian Bach reposan desde 1950 en una tumba en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig.

Aunque tras la muerte del maestro su música, considerada demasiado intelectual, cayó en un relativo olvido, compositores de la talla de Mozart o Beethoven siempre reconocieron su valor, porque Bach escribió en casi todos los géneros y formas de su época, en multitud de combinaciones instrumentales y vocales.

Culminó y realizó obras destacables en todos ellos e incluso creó géneros nuevos, como la sonata para teclado y un instrumento. La única excepción fue la ópera, género para el cual no compuso. La obra de Johann Sebastian Bach fue recuperada por la generación romántica, y desde entonces ocupa un puesto de privilegio en el repertorio. La razón es sencilla: al magisterio que convierte sus composiciones en un modelo imperecedero de perfección técnica, se une una expresividad que las hace siempre actuales.

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