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Opinión | Notas al programa

Dos obras de Gershwin y la «Pastoral» de Beethoven

Josep Vicent y la ADDA Simfònica contarán con Claudio Constantini al piano

Un ensayo de la orquesta ADDA Simfònica Alicante.

Un ensayo de la orquesta ADDA Simfònica Alicante. / INFORMACIÓN

George Gershwin (Nueva York, 1898- Beverly Hills, California, 1937)

Obertura cubana

Gershwin, nacido en Brooklyn en una familia muy modesta de origen ruso, emergió del anonimato como pianista al componer canciones para operetas que alcanzaron gran éxito. Junto a su hermano Ira produjo unas quinientas canciones antes de componer su última obra, la ópera Porgy and Bess y dos partituras sinfónicas que han dado la vuelta al mundo: la Rhapsody in Blue, que escucharemos cerrando la primera parte del concierto de hoy, y Un americano en París.

La Obertura cubana nace de una estancia en La Habana del compositor neoyorquino en 1932. Surgió como una obra concertante, con piano y el título de Rumba, pero el descubrimiento de instrumentos de percusión «exóticos» destronó al piano. Gershwin hace un uso exuberante de todos los efectos sonoros del folklore cubano, sobre todo de las maracas y los bongos, en una labor de apropiación plenamente justificada. Es una pieza corta que se hizo muy popular en Estados Unidos pero menos en Europa. Fue estrenada, con éxito, el 16 de agosto de 1932 por la Nueva Orquesta Filarmónica dirigida por Albert Coates.

Rhapsody in Blue, para piano y orquesta

Aunque esta obra sirvió para establecer la fama de Gershwin como sinfonista de jazz, no hay verdadero jazz en esta composición sino una especie de yuxtaposición, elegante y concisa, de fórmulas pianísticas nacidas de la música popular norteamericana y un tratamiento orquestal que rehabilita «las variedades», en opinión del musicólogo François-René Tranchefort. Fue estrenada el 12 de febrero de 1924, ayer cumplió ciento y dos años, en el Aeolian Hall de Nueva York por la Jazz Band de Paul Whitman con el compositor al piano. Fue un gran éxito, tanto en Estados Unidos como en Europa. La versión para orquesta sinfónica, que es la que se escucha actualmente, data de 1926. Es un intento de asociar sonidos y colores, como hacían los simbolistas franceses; la misma estética que utilizaba Debussy. La parte central tiene el aire de un scherzo que se inicia con un inmenso glissando del clarinete, tan temido por los solistas del instrumento. Glisando es un término que proviene del verbo francés glisser (deslizar), pues el intérprete debe deslizarse de un tono a otro. Le sigue un nuevo motivo, cálidamente lírico, el de «blues» propiamente dicho, que permite al pianista improvisar con brillantez. Caminando con los elementos melódicos del primer tema y los rítmicos del segundo se llega al final en tutti con la última afirmación del tema inicial del clarinete.

Alicante, ADDA, 13 febrero 2026. 20:00 horasADDA Simfònica AlicanteClaudio Constantini, piano; Josep Vicent, director titular

Ludwig van Beethoven (Bonn, 1770- Viena, 1827)

Sinfonía número 6, en fa mayor, llamada «Pastoral» (opus 68)

Es una sinfonía contemporánea de la Quinta pero muy diferente a ella. Ambas se estrenaron juntas el 22 de diciembre de 1808 en Viena, en el teatro de la ciudad, el Theater an der Wien, pero curiosamente intercambiando la numeración. Es decir, inicialmente esta Pastoral era la Quinta y ésta última la Sexta. Cuando se publicó en 1826 la partitura llevará la siguiente inscripción: «Sinfonía pastoral o recuerdo de la vida en el campo». Es más, Beethoven dio unas indicaciones de «programa», sugerido por los subtítulos de los movimientos aunque rechazó toda interpretación pictórica o descriptiva: «Dejemos al oyente el cuidado de encontrar la situación… toda pintura, en cuanto se lleva demasiado lejos en la música instrumental, pierde», dijo. Es decir, es más la expresión del sentimiento que la pintura cuando describe cada uno de los cinco movimientos, de lo que los tres últimos se encadenaran unos a otros o al menos, el tercero y cuarto. Uno de los rasgos característicos de Beethoven era su amor a la naturaleza. En 1810, en una carta a Teresa Malfatti, escribió: «Qué contento estoy de poder pasear entre árboles, bosques, hierbas y montes. Ningún hombre puede amar la campiña como yo. Los bosques, árboles, hierbas y montes dan el eco que el hombre necesita». Berlioz comenta que la Pastoral siempre ha sido la obra de Beethoven que más admiró. En 1829 se hizo en un teatro de Londres una representación dramática con ballet de esta sexta sinfonía de Beethoven. En 1863, en Alemania, se le agregaron cuadros vivientes a la música. Y todos recordamos la utilización de la música de la Pastoral en una escena mitológica en el Monte Olimpo, con centauros, pegasos y otros dioses griegos, en la película Fantasía que produjo la Disney el año 1940. Richard Wagner, como otros críticos de la época, destacaron la alegría que transmite esta Sexta Sinfonía del maestro de Bonn.

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